Armar no es el camino

Un mínimo de cuidado

Mario Germán Fernández De Soto

El incremento del salario mínimo pactado entre empresarios, gobierno y trabajadores es una buena noticia, por lo que demuestra que cuando los colombianos queremos también podemos ponernos de acuerdo. Ese consenso obtenido tiene que servir para elevar el autoestima laboral y, por supuesto, para mejorar los ingresos de los trabajadores que se traduzca en mejores condiciones de bienestar y de progreso; al mismo tiempo que para generar una mayor productividad y competitividad para las empresas y para la economía nacional. Sin embargo, debe revisarse cuidadosamente lo que puede pasar con el incremento de otros factores, como el aumento de multas y sanciones, el valor del SOAT y los copagos en materia de salud entre otros conceptos que sufrirían un alza significativa por el mismo efecto del aumento en un 10.07 % del salario mínimo, puesto que tales factores se incrementan en la misma proporción .

El gobierno nacional tiene que expedir una serie de medidas legales y proponer leyes modificatorias de tales indicadores, ya que no puede mejorarse los ingresos de los menos favorecidos y por otra parte cobrarse excesivos costos que castigarían los bolsillos de quienes se ganan un salario mínimo. Soy consciente que $ 1.117.172.oo no son suficientes para atender los gastos mensuales de una familia y también del esfuerzo que harán los empresarios para poderlo pagar.

La llamada reactivación y la aplicación efectiva de las exigencias de bioseguridad serán la clave para garantizar la sostenibilidad social y económica del país. El incremento del salario mínimo es un buen comienzo que debe aplicarse con mucho cuidado para que no resulte “lo comido por lo servido”.

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