Célimo Sinisterra

Día de la afrocolombianidad

Célimo Sinisterra

Ya han transcurrido 175 años luego de que el presidente José Hilario López sancionara la Ley 2 del 21 de mayo de 1851, mediante la cual se logra abolir la esclavitud en todas sus expresiones en el territorio colombiano.

Esa fue la mejor noticia que pudieron recibir los negros esclavizados, quienes durante 349 años sirvieron a sus amos en las más degradantes y humillantes condiciones, donde la palabra “ser humano” no era permitida para los afrodescendientes sometidos a la servidumbre.

Durante todo ese tiempo hubo ciertas rebeliones o levantamientos donde algunos negros y negras, mediante el cimarronaje y los palenques, procuraron su libertad.

Sin embargo, la mayoría de esos intentos de fuga terminaban con la captura y, con ello, los castigos en la plaza pública para dar escarmiento a los demás negros que, de momento, tenían las mismas intenciones.

Sin embargo, a pesar de todo lo que les esperaba, muchos negros con autodeterminación no escatimaron el menor esfuerzo para buscar su libertad y se fugaron a la cima de las montañas, donde construyeron sus palenques.

Por esa valentía y otras razones de mucho peso, en estos días de la afrocolombianidad —donde muchos se visten con trajes africanos, otros buscan la gastronomía del Pacífico, otros la música y también hay muchos que procuran escudriñar las escrituras para poder conocer quiénes fueron esos negros que durante siglos gestaron procesos de abolición y hoy están invisibilizados en la historia—, se conmemora el Día de la Afrocolombianidad acorde con la Ley 725 de 2001.

Precisamente en estos días de fiesta de los negros, pero que se la gozan los blancos, haremos remembranza de algunos héroes afrodescendientes de quienes probablemente sus maestros nunca les hablaron.

Juan José Nieto Gil

Único presidente negro que hasta hoy ha tenido Colombia, en 1861. Nació al pie de un árbol de mata ratón en el corregimiento de Cibarco, municipio de Baranoa, en Atlántico, en el año 1804.

Benkos Biohó

Traído de Guinea-Bissau, en África, pasa a la historia por haber planeado y ejecutado la fuga de negros más grande en Colombia, para luego establecerse en lo que hoy es el municipio de Mahates, en Bolívar, y constituir el palenque de San Basilio.

Barule

Este valiente negro fue vendido a un esclavista en Tadó, Chocó, y hoy lo recordamos en la Semana de la Afrocolombianidad por haber gestado una revolución de negros con más de 2.600 hombres en procura de ser libres.

Casilda Cundumí Dembele

Esta negra insoportablemente bella fue sacada de Mali, África, y vendida al ingenio Manuelita, en Palmira, donde logró abolir la esclavitud de cientos de negros en compañía de su segundo marido, un negro liberto de Guapi de nombre Anatolio Chalá Lucumí.

Thomas Fuller

Nacido en África, en algún lugar del territorio de lo que hoy son Liberia y Benín, Fuller fue esclavizado y enviado a Estados Unidos en 1724, a la edad de 14 años, convirtiéndose finalmente en propiedad legal de Presley y Elizabeth Cox, de Alexandria.

Es recordado por su habilidad en las matemáticas y, sin saber leer, fue llamado “la calculadora humana de Virginia”.

María Antonia Ruiz

Esta valiente negra pasa a la historia por haber sido la heroína que permitió ganar la última batalla de independencia en Colombia, la batalla de San Juanito, en Buga, Valle del Cauca.

Por ahora dejemos ahí, pero seguiremos visibilizando a negros y negras que durante el holocausto y genocidio de los esclavizados lucharon hasta morir por su libertad.

Una de las cosas que aún no concibo es cuando leo la Ley 2 del 21 de mayo de 1851. En la letra menuda muy claro dice que se otorgaba la libertad a los negros, pero el Estado tenía que indemnizar a los esclavistas por haber perdido su valiosa mano de obra: los negros esclavizados.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar