Mucha gente que apoyaba a Petro se está desmontando de la cabalgadura cuando empezaron a ver y a leer hechos y propuestas del candidato. Se preocuparon.
Una de las razones es la propuesta de una niña que se hace llamar “Simona”, quién propone en redes “sociales” acabar con las FF.AA. de Colombia por considerarla una “fuerte competencia de poder”, seguramente para reemplazarla con colectivos al estilo Venezuela, donde han causado mucho daño. El mismo Petro aseguró alguna vez que, como mandatario, “desaparecería al Smad” y supongo que todo lo que utilice uniforme policivo o militar.
Por otro lado, esos desmontados se preocuparon por el entorno del candidato, donde se destacan reconocidos políticos que se han paseado por todo el ámbito político del país, no para ayudar a Colombia sino buscando réditos que les brinde y les ha brindado el poder, para engordar mucho más las cuentas que poseen en “paraísos” fiscales.
Igualmente, les preocupa ese cuento de acabar con las pensiones o jubilaciones que es lo único a lo que aspiran quienes se entregan a trabajar durante muchos años con la esperanza de tener algo en el bolsillo salvo congresistas y magistrados de las Altas Cortes que, además de voluminosas e injustas, ya tienen fortuna gracias al carrusel de la corrupción.
Qué pena decirlo pero eso es lo que se sabe. Y no duermen bien esos desmontados con aquella propuesta petrista de acabar con la propiedad privada, convirtiendo a propietarios en arrendatarios pues sus predios pasarían a manos del Estado, con la obligación de compartir sus moradas con familias que el mismo gobierno les asignaría.
Ese discurso de “democratizar”, término muy utilizado por Hugo Chávez cuando estaba en campaña y que después transformó en expropiar, también asusta, pues los seres humanos luchan y se esfuerzan por tener una chagrita para la familia y, perderlas, por razones ideológicas, no es agradable para nadie, salvo para aquellos del entorno que van detrás de todo lo que signifique poder económico aprovechando al amigo que está arriba.
Y ni hablar de la empresa privada, que al estatizarlas no funcionarían, como todo lo que maneja el Estado, lo que significa desempleo galopante, así como el sistema financiero, que se acabaría, como en Venezuela, Cuba, etc., porque sus “propietarios son ricos” y serían considerados otro “poder paralelo” que la izquierda al mando, no soporta.
Y así, sistemáticamente, son muchas las propuestas que desde el “pacto” le han hecho a los colombianos para ponerlos a pensar si prefieren una “cortina de hierro” como la que impuso Rusia con Stalin después de la segunda guerra mundial o, seguir libres y dueños de sí mismos, pese a los problemas existentes que deben tener solución pero en democracia.
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