Cali, mayo 25 de 2026. Actualizado: domingo, mayo 24, 2026 16:34
En vacaciones, usualmente la playa es uno de los destinos más apetecidos porque se puede disfrutar del mar y por supuesto del sol.
Sin embargo, a la hora de cuidarnos con el bloqueador, tenemos conciencia de usarlo solo cuando tenemos una exposición muy prolongada a este, pero la realidad es que debe ser un infaltable en la rutina diaria de las personas, no solo cuando están de vacaciones.
De acuerdo con Beatriz Armand, médica dermatóloga adscrita a Colsanitas, exponerse a largas horas al sol y el no uso del bloqueador, es “muy nocivo pues causa un daño acumulativo en las células, lo que se traduce en envejecimiento prematuro, manchas, quemaduras, fotoenvejecimiento y cáncer de piel”.
Por esta razón, la especialista comparte una guía para elegir y usar el bloqueador.
Los bloqueadores tienen dos tipos de filtros: químicos o físicos. Los primeros disminuyen la penetración de los rayos solares o ultravioletas, pero no impiden su ingreso a la piel; los físicos actúan como espejo impidiendo la penetración de los rayos ultravioleta.
Aunque la mayoría de los protectores combinan ambos filtros, el filtro físico es recomendable para pieles sensibles o alérgicas.
El factor de protección solar (FPS) hace alusión a la capacidad protectora que tiene el producto antes de que la piel se ponga roja. El número representa el tiempo adicional que la piel se puede exponer al sol antes de quemarse; si la piel de la persona se quema a los 5 minutos sin bloqueador, aplicándose un FPS 20 puede exponerse 100 minutos (5X20=100).
Según la experta, lo recomendable es aplicar 5 mililitros, es decir, una cucharadita. Cuando tenga contacto con el agua busque un bloqueador que en su empaque menciona la resistencia al agua, sin embargo, debe replicarlo cada 20 o 40 minutos.
El cáncer melanoma (el más agresivo) se identifica por pigmentos oscuros en la piel, aparición de lunares en la vida adulta, cambios en el tamaño, el color y la forma de los lunares, y manchas en plantas de manos y pies.
En el caso del cáncer no melanoma, que es el menos agresivo porque presenta un porcentaje bajo de metástasis, no hay pigmentación asociada, sino manchas en zonas expuestas al sol, heridas que no sanan o costras que no desaparecen.
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