Un año y 15 días cumple Gustavo Petro como mandatario de los colombianos o, de una parte de los colombianos, como las “famosas” guardias y otros aliados que el país ya identificó. A esos son a los que les brinda importancia.
Para él no “existen” colombianos comunes y corrientes, empresarios y otros con los que está obligado, constitucionalmente, a entenderse por el bien de la Patria. Es posible entonces, que a eso se deba su baja imagen del 70 por ciento.
Además, gobierna casi siempre por twitter o la X como se denomina ahora. A través de esa red confronta a quién lo critique o, a quien se atreva a discutirle sus decisiones.
Ataca la justicia y a los medios de comunicación porque no lo “veneran”, como posiblemente sucedía con otros gobernantes.
Tuvo una parte de su gabinete de alto nivel cuando inició su gestión pero siete meses después lo desbarató, ubicando alfiles de su entera confianza pero sin amor por Colombia, sin capacidad de iniciativa y sin ganas de utilizar el presupuesto para realizar cosas que mejoren el funcionamiento del país.
Vivimos azorados con la zozobra que nos causan los grupos irregulares en todo el territorio debido a unas FF.AA. desarmadas y maniatadas (así “Chuspas”, ministro del interior, nos quiera meter los dedos a los ojos), amén de un mindefensa, Iván Velásquez, quién se jactaba de ser un defensor de derechos humanos pero resultó inhumano con el poder de dirigir a militares y policías.
No le importa la Constitución respecto a garantizar orden, bienestar y tranquilidad a la ciudadanía. Al presidente poco le importan las quejas de quienes gobiernan en los territorios, posiblemente por razones ideológicas, lo cual le causa mucho más daño a la institucionalidad empezando por el Ejecutivo.
Mejor dicho, nada les importa en el gobierno central. Lo de la gasolina, que tiene a todos levantados del piso, no solo perjudica a los ricos, como se pregonó a través del logotipo “Colombia, potencia de la vida.” Tiemblan las tractomulas después de elecciones con lo de Diesel.
Son muchos los temas para analizar. Sin embargo, los colombianos, gracias a esa pasividad que nos caracteriza en los últimos tiempos y pese a los temores que nos asaltan por el rumbo que nos quieren imponer, esperamos que el gobierno reaccione tal como Gustavo Petro prometió en día de su posesión, alrededor de un acuerdo nacional.
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