Armar no es el camino

El precio de la gasolina

Mario Germán Fernández De Soto

Preocupa que los volátiles precios del petróleo en el mercado internacional incidan de manera directa en el valor de la gasolina en Colombia, porque, a pesar de ser un país productor, en la actualidad importamos entre 30.000 y 40.000 barriles de combustible líquido diarios, lo que implica una cifra cercana a los 1.2 barriles al mes cuando el petróleo WTI se sitúa en los US $102.54 y el BRENT en US $107.30; lo que es bueno para el fisco nacional ya que recibe más recursos, pero que afecta notoriamente las fluctuaciones del mercado interno con repercusiones inflacionarias que deben ser atendidas de manera inmediata por los ministerios de Hacienda y de Minas.

Para atenuar estas circunstancias el país creó el Fondo de Estabilización de los precios de los Combustibles FEPC, cuya función es mitigar el impacto para el precio al consumidor final producido por los mercados internacionales, con cargo al presupuesto de la nación, el que opera como un subsidio que de no estar en vigencia significaría para los consumidores, sólo en el caso de la gasolina, un valor adicional promedio de $3.000 por galón y del diésel hasta de $3.600, sin mencionar el gas, que también recibe este beneficio.

La alerta sobre este particular es que este fondo alcanza ya un déficit de 12 billones de pesos en consideración a que asume casi $850.000 millones al mes para conciliar la diferencia entre el ingreso del productor local y el repunte de los precios internacionales, haciendo necesario contar anticipadamente con las proyecciones correspondientes a las transferencias requeridas para capitalizar este instrumento, acudiendo, de ser necesario, a los recursos de Ecopetrol, puesto que si los valores de referencia en el exterior siguen creciendo, el faltante ya existente produciría un aumento mayor del precio de la gasolina y, en general, de los combustibles, que ocasionaría un impacto negativo en el aparato productivo nacional.

Si la situación en la actualidad es asfixiante para los consumidores finales tanto para la gasolina como para el gas, también lo es para los distribuidores, quienes están compitiendo diariamente con la balanza cambiaria y con las determinaciones ambivalentes del gobierno nacional, que debe concertar las políticas del mercado libre haciendo más angustiante la comercialización de combustibles y que lo que debe evitar a toda costa es que el precio siga subiendo.

Colombia no puede permitir que los precios de los combustibles sigan al alza por todo lo que implica para su economía y para toda una población cuya canasta familiar todos los días es más costosa; por ello, deben seguirse haciendo esfuerzos para la exploración de nuevos pozos y avanzar con la ejecución del Plan Energético Nacional, apoyando proyectos como la Planta Regasificadora del Pacífico, para buscar la autosuficiencia energética en defensa del bolsillo de los colombianos. El precio de la gasolina no puede seguir subiendo.

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