Lo advertimos, la paz no se logra con base a la impunidad. Colombia, un país donde tenemos un Nobel de paz, pero no tenemos paz. Las Farc recibieron impunidad a cambio de nada, los principales negociadores del acuerdo hoy están nuevamente en armas, la JEP se convirtió en el circo de impunidad que habíamos advertido y las víctimas siguen sin ser reparadas. Y, aún peor, sin la garantía de no repetición, la violencia parece retornar a las carreteras colombianas.
Vaya legado nos dejó el expresidente Juan Manuel Santos, nada tenemos que agradecerle los colombianos, pero sí mucho tienen que agradecerle las Farc, les regaló impunidad, los fortaleció hasta tal punto que hoy anuncian “una nueva Marquetalia” y como ñapa los premió con curules en el Congreso que les permite deliberar sobre temas tan sensibles como el reclutamiento infantil, delito que cometieron durante años.
Llegó el 2 de octubre, se cumplen cuatro años del plebiscito que ganamos los colombianos que exigimos construir una paz con base en la justicia y no en la impunidad, también se cumplen cuatro años de otro de los legados de Juan Manuel Santos, de un precedente que golpeó nuestra democracia y puso en riesgo los principios del Estado Social de Derecho, el desconocimiento de la voluntad popular.
El proceso de paz fracasó en su mayoría, tenemos unas Farc armadas y otras en el Congreso, una justicia especial para la paz que no sirve y que debe ser abolida. Necesitamos mano dura y construir sobre lo recorrido. Si no exigimos justicia jamás tendremos la paz con la que soñamos, la impunidad nunca será el camino para lograr una paz duradera con garantía de no repetición.
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