Todo el país ha manifestado el dolor por la muerte de Freddy Rincón. Es más, la reacción mediática ha sido mayor de lo que yo hubiera esperado.
Rincón era polémico y cuestionado por algunos conflictos que tuvo en su vida pasada. Sin embargo, los medios, siempre con mucha superficialidad, convirtieron la muerte de Rincón en el gran show de Semana Santa, ahí encontraron el tema que llenó de titulares, entrevistas y llanto, tantas las páginas de periódicos como las imágenes de televisión.
Yo conocí a Freddy Rincón en mi condición de Director de la Revista del América, durante 4 años, con la opción de compartir con ellos los viajes al exterior para los partidos de Copa Libertadores, es decir, una larga convivencia y como buen jugador se ganó más de 10 portadas de una revista que se ganó el respeto del continente, además tenía ventas de 30 mil ejemplares en los puestos de periódicos.
Después, con el paso del tiempo, lo volví a encontrar en el bar Zaperoco, donde iba a escuchar salsa con Harold Lozano, otro salsero mayor. Mi amistad con Rincón era de respeto y simpatía, aunque él, como lo dice todo el mundo, hablaba poco.
Claro, pero dejó reportajes muy duros sobre la situación del fútbol colombiano, y muy reflexivos, como el que le hizo Hernán Peláez Restrepo. Como periodista siento no haberle hecho un reportaje sobre su relación con la salsa, era casi un coleccionista.
Después de todos los homenajes, quedaba una pregunta por resolver. Quién manejaba el carro donde se chocó Rincón, en un largo domingo que empezó en casa de un amigo cantante de Buenaventura, y en su marcha hacia la rumba caleña después de las 11 de la noche, con unas amigas y, también, amigos?, que no aparecen después. Si Freddy es, como dice el Fiscal, el que manejaba el vehículo hasta ahí llega el caso.
El hijo de Rincón dice haber hablado con quién manejaba y desea que lo manifieste por su voluntad.
Lo extraño es que el carro sufre el impacto en el puesto del copiloto, no en el puesto del piloto. Esa es la evidencia física. De ahí en adelante, entramos en un tema donde los expertos deben determinar. Se supone que el Fiscal habla sobre pruebas, pero al Fiscal nadie le cree.
Entonces, nos quedaremos con la duda. Hasta que un día, no se sabe cuándo, sabremos la verdad del caso Rincón.
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