Director de cine talentoso y culto

Alberto Ramos Garbiras

Miguel Ernesto Yusty, un director de cine caleño talentoso y culto, empezó a ver cine cuando era un niño, desde temprana edad ya empezó a escribir sobre cine y a soñar con tramas, actrices y guiones. Se emociona cuando habla de las salas de cine, así lo notamos el pasado 27 de marzo durante la premier de su largometraje “El día del adiós”. Al final de las proyección se dirigió al público con exultación por el resultado cinematográfico explicando algunas intimidades del detrás de cámaras, los trasiegos de la filmación, la interrupción que la pandemia produjo y el alejamiento del mundo entero de las salas de cine; este regreso sin aforos limitados permite nuevamente el goce de las proyecciones en pantalla gigante, y el encuentro con la magia del cine que nos recrea épocas y géneros.

El día del Adiós, una película realizada en Cali, rodada en el Liceo Francés, con actores naturales , que recrea la década de los años 80s, es una muestra de la vida en el bachillerato, narrada en un día final, pero muestra los intersticios de la vida de los bachilleres, con sus intrigas, malabares para sortear los exámenes, se produce un crimen de por medio la noche anterior, que se convierte en el eje central de la trama, vemos la competencia amorosa, y las reyertas entre alumnos, algo similar a lo planteado en “A la salida nos vemos”, de Carlos Palau.

Cuando asumí la redacción de la página de cine en el periódico El País, le publiqué a Miguel Ernesto comentarios bien logrados, el cineasta en formación tenía solo 19 años. Por la influencia de su padre, Miguel Yusty, se inclinó por el cine, la lectura, la historia y las ciencias sociales. También su madre, Polly Hincapié, una humanista e investigadora, le inculcó la disciplina por el estudio, los valores éticos, el respeto a los demás, la caballerosidad que exhibe al saludar y dirigirse a los interlocutores.

Se educó profesionalmente como cineasta en España donde realizó una maestría en Animación y Síntesis de imagen por ordenador, y cursó un doctorado en historia del cine, de la Universidad Autónoma. De su cine digital puedo mencionar dos cortometrajes,“Dito, el niño despertador”, y “El perro ambicioso”. Su profesionalización le permitió cofundar una escuela de cine, la CICE de Madrid(España), y convertirse en profesor. Luego escribió el libro “Cómo dirigir cine Digital”, un texto de vital importancia para los que acuden a aprovechar las ventajas del cine digital , o los que no cuentan con muchos recursos y pueden hacer cine con los celulares inteligentes Smartfhone de generación avanzada. En dos ocasiones lo busqué en Madrid para tertuliar sobre cine después de recorrer las salas Victoria cerca al Gran Vía, y comprendí la última vez, en el año 2013 que, ya Colombia tenía un nuevo director de cine, consolidado intelectualmente. Luego trabajó en Telepacífico donde se desempeñó como jefe de programación.

Miguel Ernesto Yusty , realizó un documental sobre el escritor Gustavo Álvarez Gardeazabal, resaltando la novela “Cóndores no entierran todos los días”, a raíz de los 50 años de su publicación. Nos muestra a un Gardeazabal y sus diferentes facetas pletórico de anécdotas y soltando frases sentenciosas e irónicas. La presentación del documental se llevó a cabo el 31 de octubre del año 2021 en la cinemateca la tertulia, con un foro acompañado por el novelista. La novela fue llevada al cine por el Director Francisco Norden.

Cuatro periodos gubernamentales engloba el filme de Norden. El tiempo cinematográfico es de once años. El tiempo de la novela es confuso, se mencionan hasta aspectos de la niñez de León María. Para un espectador extranjero, o para un colombiano desprevenido, el tiempo de la película perfectamente puede parecer de cuatro meses. El director y los guionistas de Cóndores No Entierran Todos Los Días, conocen perfectamente la diferencia entre cine y literatura y su interacción, por eso comprimieron los hechos. León María Lozano, el protagonista, fue un objeto, un instrumento del partido de gobierno, un hombre ideologizado en el sectarismo y la barbarie. Fue un asesino, un pájaro, expresión de la época para designar a aquellos criminales políticos que desaparecían fácilmente con la ayuda de las autoridades, y él como jefe de los pájaros, fue llamado: El Cóndor.

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