Cali, mayo 31 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
Por: Adrián Castañeda
@adriancastanedat
Empresario, inversionista, conferencista y autor que ayuda a emprendedores desde la realidad y experiencia personal.
El “si” es una palabra muy poderosa, cuando se emplea de la forma correcta, puede abrir muchas puertas; pero que en el mundo de los negocios aparece en la lista de los temas peligrosos que se deben tratar con cuidado o por lo menos dosificar.
¿Por qué?
La razón es muy sencilla, no es productivo y mucho menos inteligente decir “si” a todo. Como en cualquier aspecto de la vida, es necesario aprender a equilibrar las cosas de algún modo.
A continuación, una contextualización de la idea para dejar el punto claro:
Decir “si”, es abrir la vida a mil posibilidades, aprender a vivir con una actitud muy positiva que, de alguna forma, servirá para seguir adelante cuando las cosas vayan bien, pero sobre todo al complicarse un poco.
Sin embargo, en algunas ocasiones, los “si” no son tan buenos. Aquí un ejemplo para dar mejor forma a la idea.
Este es el caso hipotético de un emprendedor exitoso y su amigo, quien le propuso convertirse en socios de negocios.
Aunque, por diversas razones, el emprendedor estuvo tentado a decir “si”, había algo que no le cuadraba.
El amigo tenía una idea genial que de seguro sería un éxito. Pero globalmente, las cosas no estaban en su punto.
Había varios asuntos que el amigo no tomó en cuenta; por ejemplo:
– Costo de inversión
– Impacto en el mercado
– Análisis de la competencia
Aspectos básicos para que cualquier negocio comience a caminar de la forma correcta. Cuando el emprendedor le preguntó sobre ellos, el amigo afirmó que todavía no había considerado eso.
En consecuencia, el emprendedor ¡tuvo que decirle no a su amigo!
Una situación muy difícil desde todo punto de vista, pero más que necesaria. De seguro a muchos les habrá ocurrido o les pasará alguna vez algo muy similar; nadie se escapa a lo gris del paisaje.
Aprender a utilizar el SI de una forma estratégica, dejará beneficios personales y profesionales a corto, mediano y largo plazo. Pero eso también implica enfrentar ciertos problemas que pueden surgir en el camino.
Sobre todo, cuando toque vivir las consecuencias de haber puesto límite en el SI.
No todos estarán de acuerdo con lo que se decida, a veces quien comienza a tomar decisiones estratégicas en su vida, suele ser juzgado, pero ese también es un proceso necesario, del que se aprenderá mucho.
Dejar de decir si, todo el tiempo y sin medida, no es ser negativo, es tomar la vida con el grado de realidad que requiere.
Fin de los artículos
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