No satanicemos

Natalia Bedoya

Decía Abraham Lincoln que “no se puede ayudar a los pobres destruyendo a los ricos. No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte. No se puede lograr la prosperidad desalentando el ahorro. Y no se puede levantar al asalariado destruyendo a quien lo contrata”.

Y es justamente esa filosofía de vida la que debemos aplicar en nuestros tiempos, lejos de la guerra de clases que pretenden promover quienes atizan el debate con políticas de odio y buscan satanizar la empresa privada.

Debemos incentivar la creación de nuevas empresas, facilitar el camino del emprendedor y exaltar al mediano y al gran empresario.

No habrá progreso económico que permita cerrar brechas sociales si seguimos satanizando a quienes generan empleo, si estigmatizamos a quienes promueven el desarrollo y maltratamos a quienes posibilitan que familias enteras puedan subsistir gracias a un salario mensual.

Venezuela es el espejo de quienes arremeten contra la iniciativa privada y anhelan fortalecerse destruyendo a quienes generan oportunidades.

Por el contrario, debemos proteger y potenciar a quienes impulsan la productividad del país. Somos afortunados de tener en Colombia un presidente que le apuesta a la economía naranja, al fortalecimiento del sector empresarial y que ha logrado resultados favorables para nuestra economía.

Colombia mostró su capacidad de crecimiento en 2019 con políticas sostenibles. La inversión extranjera directa superó el 19%, el turismo tuvo su mejor desempeño y el recaudo aumentó más del 10%. Colombia es un país que avanza y es gracias al trabajo conjunto del sector público y privado. No caigamos en luchas estériles. Defendamos el buen rumbo económico de nuestro país.

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