Definitivamente, la publicidad se utiliza para lavarle la imagen a algunos gobernantes locales y regionales que no hicieron las cosas bien. Uno de ellos fue el saliente alcalde de Cali, Maurice Armitage, quién quiso mostrar una imagen de eficiencia y transparencia de su administración.
A mí me da mucha pena con él, pero, debido a su inexperiencia en el sector público y a su buena fe, delegó muchas facultades en su gabinete que dejaron huecos fiscales que hoy tienen pensando al alcalde entrante, Jorge Iván Ospina, tratando de enderezarle la comba al palo y de corregir algunos actos de corrupción que están siendo investigados por la Procuraduría Regional, gracias a informes y pruebas enviadas por la Contraloría Municipal y que, extrañamente, no han surtido ningún efecto todavía.
Luz Elena Azcárate, fue, tal vez, la mejor funcionaria que tuvo. Ella se esmeró por darle importancia al sensible tema de la educación pese a no cumplir totalmente con sus propósitos, debido, según parece, a que el préstamo del BID para tal efecto, fue utilizado, en parte, para cosas distintas por orden del alcalde.
Igualmente, el pésimo manejo gerencial que le dio su ahijado Jaramillo a Emcali, donde según se dice, se cometieron toda clase de vejámenes fiscales y contractuales, de acuerdo a investigaciones también de la Contraloría local y remitidas a la Procuraduría regional. Emcali debe ser recuperada urgentemente. Seguramente el alcalde Ospina pondrá todo su empeño en ello. Esa empresa, bien manejada, es fundamental para la misión del alcalde.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar





