Bien hace el presidente Duque en no sentarse a negociar en medio de vías de hecho. Acostumbrados a escuchar promesas que satisfacen sus intereses, pero de imposible cumplimiento y aún con el imaginario del gobierno anterior, que negociaba en medio de disturbios armados, avanza con violencia la minga de los pueblos indígenas del Cauca.
Al parecer los indígenas obviaron que es la primera vez en la historia de Colombia que hay un capítulo para ellos en el Plan Nacional de Desarrollo.
Entre las peticiones, muchas con intereses políticos, otras referentes a derechos ya reconocidos, como el respeto ancestral sobre el uso de la tierra y la consulta previa como forma de salvaguardar su cosmovisión, plasmados en el Convenio 169 de la OIT y reconocidos de manera sistemática por la Corte Constitucional.
La consulta previa es un derecho de los pueblos indígenas y tribales, que debe reconocerse, pero no debe convertirse en una excusa para impedir el desarrollo económico, la minga infiltrada por politiquería y disidentes de las Farc, pretende extorsionar con vías de hecho para imponernos unas peticiones que más que un fin cultural, tiene un fin político, o mejor dicho, politiquero.
Los indígenas están siendo utilizados para lograr objetivos de oposición, o si no que lo diga Gustavo Petro, quien visitó la Minga, quizás con el único objetivo de incitar más violencia.
Los disturbios deben cesar, si el objetivo real es la protección a la cultura indígena, la vía de la cordura, el diálogo y la confianza deben ser las únicas armas en la mesa de negociación, de lo contrario no será más que una vía de hecho incitada por los políticos derrotados en las urnas.
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