Cali, enero 17 de 2021. Actualizado:

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Víctor Manuel Patiño, científico amante de la metáfora

Megagine, condumio y agropoética

Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente

Antes del Internet hubo intelectuales que gastaron las cuatro quintas partes de su existencia dedicados a la investigación, la clasificación y la transcripción de contenidos. Fueron tan importantes esas antologías, que rápidamente escaseaban en las librerías a pesar de ser costosos. Podría decirse que las antologías temáticas fueron antecesoras de Google, por ejemplo, la “Antología de las Ideas Políticas”, Gastón Bouthoul y Manuel Ortuño, México, 1966. También, “IDEAS Historia Intelectual de la Humanidad”, Peter Watson, España, 2006. Eran libros costosos, voluminosos y de poco tiraje editorial.

Antologías de versos
La literatura también fue decantada en antologías, empezando con “Las mil y una noches”. Causó curiosidad, por ejemplo, “El libro de los mil un soneto”, Héctor F. Mili, Editorial Claridad, Buenos Aires en 1937. “Estos mil y un sonetos, han sido ordenados y clasificados primeramente por el asunto de la composición y luego por alfabeto, pero sin olvidar la inclusión correspondiente de nacionalidad y época a que pertenecen los autores”. Emularon esos proyectos bibliográficos, otros que caracterizaron y clasificaron la poesía, por ejemplo, “Las mil peores poesías de la Lengua Castellana”, Jorge Llopis, 1957. Mario Benedetti, Editorial Casa de Las Américas, 1977; publicó la “Colección de Poesía Trunca”. Y Daniel Samper Pizano, Editorial Aguilar. 2005; escogió en “Versos chuecos, las mejores peores poesías de la lengua española”, poemas análogos al título del libro.

Ciencia en poemas
Es común que los científicos estén distantes de la poesía. Ciencia y versos se repelen, porque la objetividad de las leyes físicas nunca se auxilió de la subjetividad de las metáforas. Sin embargo, Víctor Manuel Patiño (Zarzal 1912-Cali 2001), reconocido catedrático de las ciencias naturales vinculado por varios años a la Universidad del Valle, no escatimó dejarse atrapar por la pasión literaria. Antes, en Argentina, se había dado el caso de Ernesto Sábato, que, de ejercer la cátedra de matemáticas y física, un día renunció a los laboratorios para incursionar en la novela existencial.

El legado que dejó Víctor Manuel Patiño, está representado por antologías de versos en homenaje a la megagine, el condumio, el yantar, la agropoética y la flora. Su obra investigativa está poco difundida porque fueron publicaciones de apenas mil ejemplares, apoyado por la Imprenta Departamental, que a la postre fueron a parar a las bibliotecas de los amigos de los políticos sin que ellos profesaren algún gusto para los versos.

Megagine
Distinto al homenaje de Fernando Botero a las gordas a través de la pintura y la escultura, son pocos los poetas que le han dedicado versos a la belleza obesa femenina. Esto no fue óbice para que Víctor Manuel Patiño, les siguiera la pista a los poetas y explicara su porqué. “Una fijación infantil no analizada me llevó a dejarme impresionar por las mujeres grandes, voluminosas o de fuerte esqueleto y de tan grande pecho. Las solamente alta y delgadas como la luz, me han suscitado menos sobresaltos”. En “Megagine y otros tipos de mujeres. Antología”. Cali, 1984; Francisco de Quevedo (1580-1645) ocupa sitial especial, con sus versos “A una mujer gorda”: “Porque soís para mucho, / y mujer tan de hecho, / os quiero grandemente, /y aquesto muy sin artes;/ que sois de grandes partes, / y de cuatro grandemente, /con nueva maravilla, /sois grande de los grandes de Castilla” / .

Condumio y yantar
Con la recopilación de doscientos ochenta y ocho poemas, en su libro “Del condumio y del yantar. Antología, Cali, 1978; Víctor Manuel Patiño, demostró que, “por el contrario, no ha habido ningún aspecto de los involucrados en los actos de comer o beber, que no haya sido objeto de inspiración poética”. El poema “El hambre”, de Jorge Luis Borges, hace gala en la selección de Patiño: “Madre antigua y atroz de la incestuosa guerra, / borrado sea tu nombre de la faz de la tierra. / Tú que arrojaste al círculo del horizonte abierto, la alta proa del vikingo, las lanzas del desierto. / En la Torre del Hambre de Ugolino de Pisa/ tienes tu monumento y en la estrofa concisa, / que os deja entrever (sólo entrever) los días/ últimos y en la sombra que cae las agonías” /.

Víctor Manuel Patiño, en “La flora en la poesía. Antología”. Cali, 1976; recopila más de mil versos en homenaje a los árboles, escritos por poetas de todos los tiempos y del mundo. En “Agropoética. Antología”. Cali, 1977; recoge mil quinientos poemas a los animales y demás seres vivos de la naturaleza. A los veinte años de su fallecimiento, sería justo que la Universidad del Valle publicara la obra completa de Víctor Manuel Patiño.

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