Cali, julio 13 de 2020. Actualizado:

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Algo que el mundo necesita en este momento

La solidaridad muestra nuestra humanidad

Marcela Onzaga Franco
Psicóloga especialista en docencia universitaria
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Piense en aquello que usted puede dar, resalto este aspecto porque existen personas que creen que no tienen nada para ofrecer, aludiendo que solo se puede dar desde el ámbito material, ignorando la importancia de aquello que traspasa lo económico. Y sí está bien que se dé lo material, porque como sabemos con palabras bonitas no se puede suplir el hambre, pero conjugar ambas cosas es un acto de mayor relevancia, como mirar a los ojos, dar un abrazo, validar el dolor y el maravilloso acto de escuchar al otro, ya que esto hace parte de la dignificación humana.

Todos tenemos algo que dar y no necesariamente son los letrados o aquellos que asistieron a la academia quienes pueden hacer grandes aportes, la sabiduría y la experiencia en muchos casos rompe las barreras de contenidos vacíos y sin sentido.

La solidaridad es un acto de amor, este permite que se transcienda como seres humanos, y más cuando es libre de una necesidad egocéntrica en la que prima el altruismo y bondad. A mi memoria vienen recuerdos de personas que llevo en el corazón, que desde la abundancia de sus vidas, tanto económica como emocional, me han dado lo mejor, quizás usted también esté recordando a personas que han hecho, dado, dicho desde una palabra o actos en los que lo único que puede venir a su mente hacia ellos es gratitud.

Quiero compartirles una anécdota que tuve significativamente en mi vida: fue trabajando con sobrevivientes del conflicto armado, implementando un proyecto que se llamaba estrategia de recuperación emocional. Un día después de finalizada la sesión, se me acercó una participante y me dijo: “Quiero invitarte a comer”, al llegar a su casa me dio un huevo tibio y una aguapanela, fue lo mas significativo, observé que era lo único que tenía para cocinar y me lo dio, le dije que lo compartiéramos y ella me expresó que era la manera de agradecerme.

Con frecuencia y más en este tiempo de confinamiento se puede ver cómo personas se apropian de los recursos de los necesitados. Me genera un sentimiento de impotencia y desconsuelo frente a estos actos, quizás a usted le pasa lo mismo, desafortunadamente esa es una constante en nuestro país. Con la pandemia han sido más notorias las desigualdades y el abismo que existe entre clases sociales y, aunque las necesidades son diversas, finalmente todos pierden y les afecta algo en particular. Empresarios de pequeñas, medianas y grandes empresas han visto un panorama desolador en el que cada día de aislamiento social las personas sienten que pierden a causa de facturas por pagar que no dan espera, deudas con bancos, préstamos, proveedores y rentas a tal punto que el nivel de desempleo aumenta y, así, la economía de todos los sectores sufre una caída invaluable. Genera tristeza ver cada día locales, restaurantes y demás desocupados y más que eso es ver a las familias y personas que detrás de un espacio físico han tejido la suma de esfuerzos para salir adelante y así suplir las necesidades que dicen ser básicas pero que en estos momentos reconocemos que son más elementales, necesarias y que el nombre de básico ya debería ser abolido.

En este momento muchas personas no logran conciliar el sueño por todas las facturas y obligaciones por cumplir, es relevante que fortalezca su mente para enfrentar las situaciones, y es que muchos en medio de la angustia toman decisiones a partir del desespero que finalmente lo que logra es llevar a otro túnel sin salida. Mantenga la calma, céntrese en aquello con lo que cuenta, porque si sólo piensa en lo que le falta o está perdiendo, conseguirá alimentar su desesperación y lo más probable es que llegue a otra equivocación. Aquellos que pueden implementar autocontrol para estar serenos y ver los problemas como una oportunidad de crecimiento y reinvención, saldrán avante. Recuerde esta frase: “Si preocuparte por algo resuelve la situación, te animo a que te preocupes”.

De otro lado y enfocándonos nuevamente en la importancia de dar y compartir aquello con que contamos, existen algunas personas que queriendo ser protagonistas muestran a partir de sus redes sociales o medios de comunicación las imágenes de personas en las que se ven niños hambrientos con sus ojos llenos de dolor y un cuerpo que muestra las secuelas del sufrimiento; ponerlo como exposición social me parece un acto grotesco y revictimizante, resalto que en muchas ocasiones son necesarios los registros fotográficos como evidencias de que se cumplió el objetivo de las donaciones y demás, pero estas no suelen ser expuestas, son solo un soporte o legalidad del acto, caso contrario, si la intención más allá de alimentar el ego es promover e incentivar a otros para que hagan parte de actos solidarios. Existen otros medios de convocación y movilización, es importante no caer en el amarillismo y reflexionar, qué piensan estas personas de las fotos y aunque suelen poner su mejor cara porque lo más probable es que en su ser estén agradecidos por un plato de comida y demás, piense si usted es de los que suele hacer este tipo de actos y no lo haga con la intención de alimentar su ego, finalmente se cumple el objetivo de suplir una necesidad elemental, son seres humanos que están pasando por una situación difícil.

Finalizo preguntándole, ¿Usted le diría a una viuda que se tomaran una foto en pleno velorio? Con este articulo quiero motivarle a ser solidario y más en estos momentos de crisis, recuerde que desde sus talentos también puede ofrecer lo mejor de usted, los actos de amor y de solidaridad siempre han existido, así como la indiferencia, pero ustedes recuerdan si tiempos atrás, cuando las personas no tenían el acceso a redes sociales y debían hacen maratones, campañas de recolecta de alimentos y demás ¿Qué hacían Para movilizar e incentivar a otros a apoyar estas causas? Es como si ahora el amarillismo y la exhibición del dolor y la necesidad fueran el único recurso para recolectar ayudas, y posiblemente muchos lo hacen de manera inconsciente, pero es importante repensarse en el otro, si tal vez con la toma de fotos y grabaciones se sienta como un producto de exhibición. Querido lector, si no es su caso, no se sienta aludido, recuerde que aquello que debe primar es el amor. Las buenas obras hablan por sí mismas.

“Hay más felicidad en dar que en recibir”
Hechos 20:35

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