Cali, septiembre 6 de 2026. Actualizado: sábado, septiembre 5, 2026 14:00
La decisión de permitir el regreso del parrillero hombre a las calles de Cali tendrá un efecto inmediato en el aumento de la percepción de inseguridad de los caleños. Después de 23 años de estar vigente esta prohibición, es común que la presencia de una motocicleta con dos hombres a bordo genere en los caleños una sensación de alarma, pues el binomio motorizado es asociado inmediatamente con sicariato y, sobre todo, con atraco.
Si bien es cierto que la medida no se venía cumpliendo cabalmente, éste no puede ser un argumento válido para acabarla. Lo correcto es que las autoridades se esfuercen por hacer que las normas se cumplan, no que se rindan ante el desacato ciudadano.
Lo preocupante es que, más allá de alimentar el miedo de los caleños, levantar la restricción al parrillero hombre sí facilita el accionar de los delincuentes. Si con la prohibición vigente cuesta evitar que haya motos con parrilleros hombres dedicados al sicariato y al atraco, sin ella será imposible que la Policía registre todas las motocicletas en las que el pasajero sea del género masculino.
Pero las implicaciones de esta errada decisión son más: también impactará en el transporte ilegal.
La eliminación de la restricción del parrillero hombre disparará el uso de los llamados “motorratones”, hasta el momento utilizados principalmente por mujeres, lo que puede llevar al crecimiento desbordado de esta modalidad de transporte.
Ojalá la administración municipal reconsidere esta decisión, pues si el tema queda para que lo resuelva el próximo alcalde, en los cinco meses restantes se pueden desbordar la inseguridad y el mototaxismo en la ciudad.
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