Cali, septiembre 6 de 2026. Actualizado: sábado, septiembre 5, 2026 14:00
El Gobierno de Colombia no debe caer en las provocaciones de Nicolás Maduro, quien nuevamente recurre a la militarización de la frontera con nuestro país para tender una cortina de humo que le permita distraer la atención ante la cada vez más grave crisis política, social y económica que vive Venezuela.
Ante las bravuconadas de Maduro se debe mantener la cabeza fría, pues Colombia tiene demasiados asuntos que atender en su territorio, como para desgastar esfuerzos en este tema.
Con el narcotráfico en apogeo, las bandas criminales, el ELN y la intención de “Iván Márquez” y “Jesús Santrich” de armar una nueva guerrilla que reagrupe a las disidencias de las Farc, la Policía y las Fuerzas Militares de Colombia tienen mucho por hacer.
Mover tropas a la frontera con Venezuela implicaría descuidar amenazas internas reales y muy peligrosas, para seguirle el juego a un sátrapa que busca tapar la tragedia en la que tiene sumido a su pueblo.
No es la primera vez que Nicolás Maduro recurre a este tipo de provocaciones, lo aprendió de su mentor Hugo Chávez, quien cada vez que necesitaba distraer la mirada de los venezolanos arengaba contra el Gobierno de Colombia y enviaba tropas a la frontera.
Puede que para nuestro Gobierno sea mediáticamente conveniente responderle a la tiranía chavista, pero sería irresponsable hacerlo, entre otras cosas, porque con alguien tan insensato como Maduro, la situación se podría salir de control.
Colombia debe dedicarse a lo suyo, que es enfrentar sus múltiples amenazas violentas internas. En lo referente a Venezuela, nuestro Gobierno debe acudir a los tribunales internacionales para denunciar los atropellos y las provocaciones del régimen, en las que no debe caer.
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