Cali, septiembre 4 de 2026. Actualizado: jueves, septiembre 3, 2026 21:34
Los combates en Corinto demuestran que los combatientes de las Farc nunca se fueron del norte del Cauca.
Lo que está ocurriendo en Corinto, en el norte del Cauca, a solo hora y media de Cali, es una pésima noticia no solo para la región sino para todo el país.
Los combates en zona rural de este municipio, que ya han generado desplazamientos de comunidades campesinas e indígenas, representa el regreso del pasado reciente, o, mejor, son la confirmación de que ese pasado violento no se ha ido y es el doloroso presente de una zona que históricamente ha sido golpeada por los grupos armados ilegales.
Dos años después de suscrito el acuerdo entre el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos y las Farc, la paz prometida en dicha negociación sigue siendo un distante anhelo.
Los protagonistas de estos combates son disidentes de las Farc, combatientes que nunca dejaron las armas, pese a la firma del acuerdo, que se enfrentan contra los “Pelusos”, una banda criminal con la que se disputan el control de los negocios ilegales en el norte del Cauca.
Poco a poco los hechos demuestran que en las zonas históricamente golpeadas por las Farc, el acuerdo suscrito con esta guerrilla, que trajo grandes beneficios para sus cabecillas, no representó cambios, pues incluso en municipios en los que inicialmente el conflicto amainó, hoy está reactivado.
Los cabecillas de las Farc le incumplieron a Colombia, pues organizaron su situación judicial y ganaron espacios políticos que nunca habrían alcanzado por voto popular, pero ellos no cumplieron con la desmovilización de la totalidad de sus tropas ni mucho menos con la entrega de información que permitiera desmantelar la cadena del narcotráfico, que es el principal combustible de la violencia que azota el norte del Cauca, el Catatumbo y la costa pacífica nariñense.
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