Cali, octubre 9 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 8, 2026 20:09
La decisión de realizar este año la Feria de Cali no solo es acertada, sino necesaria.
Es comprensible que, después del terremoto del 10 de agosto, que dejó al menos 180 víctimas fatales en el Valle del Cauca, existan voces que consideren inconveniente celebrar.
El dolor está demasiado reciente y merece absoluto respeto.
Pero respetar el duelo no significa paralizar la ciudad, Cali necesita levantarse y la Feria puede cumplir un papel importante en ese proceso.
Después de semejante tragedia existe un comprensible abatimiento colectivo.
Cancelar su principal celebración podría profundizar ese desánimo cuando lo que se necesita es recuperar progresivamente la normalidad, reencontrarse y mirar hacia adelante.
El terremoto ocasionó enormes pérdidas y golpeó comercios, empresas, trabajadores y familias.
La Feria moviliza hoteles, restaurantes, transporte, comercio, artistas, logística y numerosos servicios.
Como ejemplo, en 2024, según cifras de la Alcaldía, generó más de 10.000 empleos directos y 30.000 indirectos, recibió más de 73.000 visitantes y movilizó más de $600.000 millones.
Renunciar este año a semejante motor económico sería agregarle otra pérdida a las muchas que ya ocasionó el terremoto.
Naturalmente, deberá ser una Feria sensible con lo ocurrido, capaz de rendir homenaje a las víctimas y acompañar a sus familias.
Cali puede llorar a quienes perdió y, al mismo tiempo, seguir adelante.
Realizar la Feria no significa olvidar la tragedia. Significa demostrar que la tragedia no logró detener a Cali.
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