Reconstrucción del Tejido social

Edwin Maldonado

Son muchos los efectos que deja el paro nacional en nuestra región en materia económica y social, más allá de los impactos directos durante el tiempo que tuvo mayor intensidad la situación de orden público, los cuales son difícil de dimensionar. Sin embargo, es necesario preverlos para poder reaccionar con estrategias afectivas que permitan retomar el rumbo en algunos temas y redireccionar el rumbo en otros.

Es cierto que venimos varios años arrastrando fallas estructurales en materia de desarrollo productivo, pobreza, desempleo e informalidad, que la pandemia las hizo evidentes y las intensificó. No se pueden olvidar esas profundas necesidades sociales, pero no se pueden obviar los avances que se venían dando antes del covid-19 y tampoco que el paro detuvo abruptamente el proceso de reactivación económica que había emprendido muy bien la región.

El paro nos dejó una incertidumbre en materia de seguridad que mencioné en mi anterior columna, y es por eso que para el 20 de Julio de este año todos estábamos con la expectativas de lo que podía pasar. Gracias al trabajo interinstitucional entre autoridades y fuerza pública; se hicieron correctas acciones preventivas, de monitoreo y de reacción inmediata que lograron restablecer el orden rápidamente.

Si bien, en esta ocasión el tema no pasó a mayores, no podemos negar que sigue latente el malestar social, que va a seguir queriendo ser utilizado por algunos grupos interesados para desestabilizar el país y pescar en río revuelto. Por eso, debemos atacar las causas que han generado esto, que es la falta de respuesta integral a unas necesidades justas que tiene gran parte la sociedad y que están relacionadas con la falta de oportunidades.

Pero crear oportunidades de empleo e ingreso no es algo que se hace de la noche a la mañana, si bien se están creando muchos instrumentos a nivel nacional y local para generar empleo, las soluciones estructurales a las múltiples demandas de diversos sectores de la sociedad son de largo plazo y requieren la participación de todos.

Por eso el primer paso debe ser reconstruir nuestro tejido social, que se ha visto afectado por la polarización, que avivó las normales diferencias que todas las sociedades tienen y más aún nuestra región que es muy diversa política, cultural y étnicamente. Esto solo es posible si recuperamos la confianza entre todos los actores públicos, privados y la sociedad civil en general.

El mejor camino para recuperar la confianza es el diálogo, independiente de que continúen o no las manifestaciones, debemos consolidar espacios abiertos de concertación que convoquen y cohesionen a todos los ciudadanos y a los distintos sectores sociales y económicos, para definir acciones estructurales que atiendan los retos que reclama nuestra región.

En estos momentos de crisis es cuando más necesitamos estar unidos y encontrar esos puntos de encuentro, para trabajar conjuntamente en soluciones concretas que permitan tener mejores condiciones de vida para todos los habitantes de la región.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar