La arquitectura institucional de género es indispensable para mejorar la calidad de vida de las mujeres.
Cuando hablamos de arquitectura institucional de género nos referimos específicamente a las coordinaciones, enlaces, secretarías y, en el caso del gobierno nacional, al antiguo Viceministerio de las Mujeres.
Hoy, sin esa instancia clara, no es evidente cuál es el organismo responsable.
Más allá de su importancia, que para el país ha parecido más simbólica que incidente, la realidad es clara: se necesitan estas estructuras al interior de los gobiernos para mejorar la calidad de vida de las mujeres.
Y es que, según el Indicador de Desigualdad de Género del PNUD, en los países más igualitarios con mayores índices de igualdad para las mujeres —Dinamarca, Noruega y Suiza—, existe una robustez institucional a través de las instancias encargadas al interior de los esos y otros gobiernos de para implementar las políticas públicas para encaminadas a impactar la vida de las mujeres.
Es así como en estos países, especialmente los nórdicos, se destacan por indicadores de baja mortalidad materna, altas tasas de educación secundaria en mujeres, buena representación femenina en parlamentos y una alta participación laboral.
En Colombia, menos del 30% de los departamentos y municipios cuentan con una estructura fortalecida al interior de los gobiernos regionales y locales, lo que incide de forma directa en la situación de desigualdad que atravesamos las mujeres en el país.
La existencia de los mecanismos institucionales de género en el país debe dejar de ser simbólica y debe convertirse en una herramienta incidente y efectiva.
Aún estamos a tiempo para unirnos las mujeres desde las regiones y buscar mayor rigurosidad, fortaleza y acciones contundentes para generar más y mejores oportunidades para todas.
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