Los derechos humanos y la dignidad

Alberto Ramos Garbiras

Toda persona humilde o encumbrada debe estar llamada y tenida en la cuenta para adelantar los proyectos sociales del Estado: Las personas hacen parte de la nación, y la nación es parte inescindible del Estado. Los derechos humanos fueron identificándose y reconociéndose desde su raíz en los derechos naturales, fue un proceso largo después de sistemáticas vejaciones, humillaciones, en la antigüedad y el medioevo. Los derechos humanos se fueron reconociendo y estudiando por teólogos, filósofos y juristas hasta llegar a las cartas constitucionales. Los derechos humanos surgieron de reclamos y luchas por hacer respetar la dignidad.

La objeción de conciencia no se evaluaba y aunque se expresara se pisoteaba durante el esclavismo y el feudalismo. La objeción de conciencia y los rechazos a las vapulaciones conllevaban al reclamo de la libertad. La objeción de conciencia estaba y sigue estando entrañablemente conexa a la dignidad.

La integridad personal, el derecho a la personalidad y la autonomía, se moldean y definen de acuerdo al aprecio a la dignidad humana. Las personas que durante la cuarentena se han quejado ante las cámaras de la televisión y a través de las redes sociales, lo hicieron por que se han sentido discriminadas por varias medidas. Fueron o han sido desatendidas. Lo hicieron como reacción a ese trato porque hubo preferencias para otros.

Con la expansión de la pandemia, el principal derecho humano afectado fue el trabajo, la población fue encerrada, convirtiendo este virus al país entero en una cárcel ciclópea y cada cual en guardián de sí mismo. Hasta que la gente se aburrió o desesperó por la cuarentena tan larga y comenzón a salir eludiendo las reglas del desescalamiento.

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