A finales de 1986, el presidente del América, Pepino Sangiovanni me convocó a una reunión y me dijo: “Umberto, vamos a celebrar los 60 años del América el próximo año, en grande, necesitamos que la Revista haga un gran número de Aniversario y nos explique el origen de su fundación, así como también se aclare la existencia de un supuesto América del año 1919, sobre la cual don Pablo Manrique ha entregado una Copa correspondiente a un torneo de ese año”. De ahí surgió la investigación y la preparación del número de Aniversario de los 60 años, para el cual logramos conseguir e identificar las fotos del equipo a partir de 1927, La primera Junta Directiva fue presidida por Hernán Zamorano y nació en el parque del barrio Obrero. América nació en la segunda división y su uniforme fue rojo en la camiseta. A partir de una gira por todo el país, en 1931, se decidió lo del uniforme rojo en su totalidad. El escudo apareció en los años cuarenta, según lo cuenta Marco Tulio Villalobos, quien fuera arquero y escribió un folleto histórico de los primeros años.
El América de 1927 no tiene nada que ver con el América de 1919, no existe continuidad, y sus integrantes eran diferentes. Los de América de 1919 eran estudiantes de Santa Librada. El américa de 1927 era de origen popular, con jugadores que ya conocían el juego como tal. Así como su presidente fue Hernán Zamorano, Ramón Bonilla Aragón fue su secretario. Es decir, sólo hay un América, el de 1927, hablar de un América de 1918 o 1922, como lo ha hecho el actual club América para justificar unas camisetas que se lanzaron a la comercialización, es cambiar la fecha de fundación de la institución. Después hubo hechos anecdóticos, como un partido que se jugó con una camiseta azul, cuando el técnico era Dacorso, quien fue traído a Cali por Carlos Quieto. Incluir una camiseta celeste en la historia del América es confundir la historia, es actuar de manera irresponsable, sin tener una coherencia ni un conocimiento de los orígenes que fueron aprobados por el más importante presidente de América, y toda su Junta Directiva, en 1987, en donde se hizo una gran celebración, invitando a Cascajal a toda la familia americana, empezando por todos los jugadores veteranos. Todo eso está consignado en la Revista del América, que yo dirigí desde su fundación hasta que se liquidó, 14 años después.
América tiene una historia bien definida, hermosa por sus orígenes populares, avalada por grandes cronistas como Alfonso Bonilla Aragón y Alvaro Bejarano. Por esa razón, no compartimos la decisión de promocionar unas camisetas que no tienen raíces históricas con el club, con los Diablos Rojos. Un gran historiador del fútbol colombiano, el más importante, Gullermo Ruiz, quien trabajó en América y fue colaborador de la Revista, confirma este escrito y puede ser consultado por los medios.
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