Jugar con el presupuesto

Hugo E. Gamboa Cabrera

Hoy no me quiero referir a la JEP ni a las objeciones del Presidente al Estatuto de la misma, así la primera esté a punto de causarle al país un grave problema, incluyendo las 209 mil hectáreas sembradas de coca, que pueden traer a Colombia una descertificación por parte de Estados Unidos y comprometer negocios por más de 36 mil millones de dólares, amén de la actitud de nuestro coterráneo Roy Barreras, en su férrea defensa de sus nuevos amigos, al pretender que el narcotráfico convierta a nuestra patria en un narco estado, oponiéndose como gato patas arriba a seis objeciones de 159 artículos, que claramente buscaban mejorar el tan cacareado Estatuto.

No sé si las aprobaron o desaprobaron la semana anterior. Lo cierto es que el triste espectáculo brindado en el Congreso, es lamentable.

Eso demostró que Colombia, definitivamente, está muy mal políticamente, gracias a la exagerada mermelada del gobierno anterior.

Quiero comentar, entonces, que los caleños estamos asombrados con la forma en que el médico Rodrigo Guerrero nos gobernó en sus dos períodos como alcalde.

En el primero, causó todo un caos con el negocio de Termoemcali, que nunca funcionó, salvo la trama que se desarrolló vergonzosamente, donde la corrupción fue predominante.

Igualmente, en su segundo mandato, nos dejó obras como la vía a Pance y el supuesto camino verde ideado para la avenida 2 norte, recortando terriblemente los tres carriles vehiculares, convertidas en obras inconclusas en las que se perdieron millones y millones de pesos indebidamente, con sobrecostos alucinantes. No hay derecho. Y nada pasa, por Dios.

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