Mario Germán Fernández De Soto

El impacto del acero

Mario Germán Fernández De Soto

La mezcla del hierro y el carbono, entre otros, produce un material con características de resistencia, dureza y elasticidad que lo hacen necesario en la producción de maquinaria para automóviles, la agricultura, piezas para electrodomésticos y que, recubierto con zinc, produce una mayor resistencia a la corrosión, utilizado principalmente en las estructuras de edificaciones y obras de ingeniería civil que hacen indispensable su consumo en tan importante sector productivo.

Por tanto, el acero presenta beneficios que ningún otro material ha logrado obtener para levantar edificios de gran altura, la construcción de puentes, torres de transmisión de energía y obras de infraestructura para el desarrollo de proyectos vitales para la productividad y el avance tecnológico. El problema es que su producción mundial disminuyó en un 7.7% por la escasez de materias primas y una alta demanda internacional, principalmente de China y de los Estados Unidos, con consecuencias como el incremento acumulado de los precios del acero, del hierro y el alambre del 75%. Esto trajo como resultado sobrecostos para constructores que se traducen en un aumento obligado para el producto final, como lo es el mercado de la vivienda principalmente para proyectos de Vivienda de Interés Social VIS. Lo cierto es que no hay suficiente producto para satisfacer la demanda, elevando el precio que obedece a la dinámica propia para la recuperación de mercados a nivel nacional e internacional.

El acero tiene una participación promedio del 9.95 % en la estructura de costos de la vivienda VIS, y del 4.6% en la no VIS; que eleva los precios por desabastecimiento mundial, lo que ocasiona un alto impacto sobre el empleo, la política de vivienda y la reactivación económica. Igualmente, este fenómeno tiene una alta incidencia en la construcción de obras públicas, puesto que la variación de precios genera desequilibrio económico para los constructores de obra que están altamente perjudicados por la escasez que presiona el incremento de su valor y al mismo tiempo repercute en el producto final.

Creo que es la hora de incentivar nuestra industria siderúrgica en el país para implementar una política pública que aumente la producción nacional y propicie la estabilidad de precios en un mercado fluctuante que requiere la intervención del Estado para evitar el impacto negativo en la economía colombiana.

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