María Sol Navia

Ha sido muy difícil

María Sol Navia V.

Ha sido muy difícil, pero la mujer está logrando romper el techo de cristal. Históricamente a pesar de que existieron culturas con algunos matriarcados, la mujer ha estado sometida a la tutela y aún al poder de los hombres y los años han pasado bajo regímenes patriarcales.

De la misma manera tradicionalmente su labor ha sido las tareas del hogar y del cuidado. La educación le estuvo vedada y ni qué decir de los estudios universitarios y profesionales.

Hoy la mujer tiene los mismos derechos establecidos en los derechos humanos, como la educación, poseer propiedades, recibir salario igualitario, votar y vivir libre de violencia y discriminación.

Sin embargo, en muchas partes la mujer sigue siendo discriminada y violentada sexualmente y continúa luchando, como lo ha hecho por mucho tiempo, por hacer realidad esta igualdad total y acceder a las mismas posiciones de trabajo, de salario y porque el trabajo de cuidado, que le marca su campo de acción, tenga un reconocimiento y sea compartido.

Pero esas luchas han dado frutos y hoy tenemos mayoría de mujeres en las universidades, como en Colombia con un 54.9%, y en el mundo los datos muestran que hay 114 mujeres matriculadas -por cada 100 hombres, aunque eso no se refleja todavía en posiciones laborales y salarios.

Mostrando los avances para romper el techo de cristal encontramos que hay mujeres presidentas y primeras ministras por todo el mundo, que son mujeres la presidenta del banco mundial, la de la unión europea y la del banco central europeo, y qué en Colombia, por primera vez en nuestra historia, una mujer tiene altas posibilidades de ser presidenta rompiendo ese techo de cristal de manera estruendosa.

A pesar de que todo esto nos muestra el avance tanto en cargos de administración y de política y que en el sector privado también se han abierto puertas a mujeres en juntas directivas y presidentas de empresas, sigue siendo minoritaria su representación.

El trabajo de abrir puertas sigue activo y está comprobado que, con la participación de la mujer en cargos directivos, incluidas las juntas y consejos de administración los resultados financieros, de clima, de mercadeo mejoran sustancialmente pues la mujer aporta una visión diferente y complementaria de mercados, productos, ventas, de desarrollo humano, ambiente y en general a la estructura e innovación en las empresas.

Las mujeres que hemos tenido estos accesos debemos seguir contribuyendo en este avance y ojalá en el logro de que la posible presidente corone su lucha e irradie no solo al futuro y oportunidades femeninas, sino también al país, a la equidad de sexos y de oportunidades para todos.

Es cierto que el país necesita algunos cambios drásticos, pero no destructores como los del gobierno actual, sino preparados, bien dirigidos y demostremos que la mujer tiene el carácter, la imaginación, la sensibilidad que requiere el país.

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