Frase que se atribuye al Monarca Luis XIV, en épocas del Estado feudal de derecho en Francia, forma de gobierno que posteriormente fuera extinguida por la revolución Francesa en tiempos de Luis XVI.
Cuando se examina el concepto de pueblo, como uno de los factores importantísimos acerca de la definición de la teoría del Estado, estamos refiriéndonos a los habitantes que se diferencian en grupos humanos distintos, por su posición económica. Nuestro pueblo, según cifras del mismo Dane, está constituido por 20 millones de personas sin empleo y grupos humanos que viven en la pobreza extrema, son datos del establecimiento, no son de la autoría de quien escribe estas deshilvanadas letras, pero del otro lado hay una población miserable 15 millones que no tiene nada, si no lo que les brinda la basura para comer las sobras. Y de otra parte está la clase media, la más dolorosa comunidad, que se está empobreciendo lentamente y que, si esto no cambia, terminará engrosando el estrato de la pobreza.
Los gobiernos de las últimas dos décadas se han robado el patrimonio de empresas grandes, al menos eso es lo que dicen los datos y las informaciones. Hoy Colombia no tiene una educación que involucre a los grupos humanos populares, la educación en este país se volvió un negocio lucrativo, existe, por supuesto, una educación pública, pero de mala calidad. Quien escribe esta nota se educó en la educación pública, me siento orgulloso de eso, nada menos que en colegio de Santa Librada, donde el Estado tenía los mejores docentes, igual pasaba en el Académico de Buga; en el Politécnico, en el Pascual de Andagoya, en Buenaventura, es decir, un pueblo educado transforma la sociedad, hoy la educación colombiana está en el patio trasero del Estado, ese es un aspecto para mejorar.
Ahora salen con un proyecto de reforma tributaria que grava a los pobres, y lo insólito una reforma que ni siquiera la conocía el Presidente de la República y su Ministro de Hacienda. La gente está cansada, mamada de que desde las grandes esferas del Estado se gobierne en contra de los sectores más vulnerables, y todo en la vida tiene un límite.
Ahora la participación de otros grupos humanos como el lumpen proletariado, que son los supuestos delincuentes, que aprovecharon la coyuntura para saquear, robar almacenes, esto no tiene justificación, aunque históricamente en todas partes del mundo ha existido ese lumpen proletariado, pero eso no justifica que los aparatos represivos del Estado los extermine. Que les apliquen las sanciones establecidas en el Código Penal. He visto de manera terrible cómo algunos ciudadanos se han armado para que nos matemos los unos con los otros, eso es propio de no tener parámetros de sociedad sociópata.
Creo en la paz, el gobierno nacional debe dialogar y cumplir los acuerdos a que se llegue con la población. Nadie se imagina lo que le costaría a la democracia un golpe de Estado, restricción de libertades, una dictadura desapareciendo a todo aquel que disienta.
Diálogo, por favor, eso sí haciendo que el Estado cumpla. La democracia no solo le pertenece a los que gobiernan sino a todo el pueblo colombiano, a veces el ego de los gobernantes los lleva a asumir una posición terca y arrogante, donde prefieren decir como dijo Luis XIV: “El Estado soy yo”. Qué terrible es esto.
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