Alberto Ramos Garbiras

El centrismo como refugio y opción

Alberto Ramos Garbiras

Ahora con más premura y febrilidad todos los políticos que no tienen un espacio concreto en la derecha o la izquierda del espectro político y que puedan quedar out, fuera de lugar o desubicados en las próximas elecciones, ven en el campo del centro político (el centrismo), la opción para competir, temen que ocurra algo parecido al 2018 donde la polarización social , o crispación insuflada o animada por los mismos políticos de la extrema derecha , radicalizó a la población votante alrededor de dos candidatos: el que dijo Uribe y el que Petro creó: él mismo. Los otros candidatos fueron licuados en la primera vuelta electoral porque construyeron un Centro político tardío con tres vertientes Fajardo, De la Calle y Vargas Lleras).

Hoy si el centro político quiere ser competitivo debe llegar unido al año 2022 a través de una consulta interpartidista agotando primero un periodo de acercamientos para encontrar las afinidades y definir otras formas de selección previas. La atomización del centro político por las variadas candidaturas presidenciales, sino se aglutinan, impediría ganar a cualquiera de esos posibles candidatos (Fajardo, Jorge Enrique Robledo, Rodrigo Lara, Juan Manuel Galán, Roy Barreras, Alejandro Gaviria, Juan Fernando Cristo, Antonio Sanguino y otros); solo serviría para perder y allanar el camino a la derecha que , llegaría a la segunda vuelta a disputarse la presidencia con quien cope el espacio de la izquierda.
Si el centro político se conforma y los apetitos con las aspiraciones individuales se manejan sin gula, podría pasar a la segunda vuelta electoral el candidato de la unión del centro político o centrismo, que tendrá más opción de alianzas multisectoriales en la segunda vuelta que cualquiera de los otros dos.

El deterioro de los partidos políticos en Colombia, ya no solo los del bipartidismo decimonónico, sino también los más recientes surgidos en estos 30 años post constitución del 91; ese deterioro de la constelación de partidos disfrazados de “nuevos”(excepto el Polo Democrático, el Partido Verde y los cristianos neoconservadores), se ha registrado por la conducta de sus líderes, por no cumplir con las aspiraciones de la gente convocada a esos proyectos, por la corrupción extendida, por las famiempresas electorales montadas, por la falta de solución a los temas que resuelvan los derechos sociales incumplidos, y porque están dejando ahogar a Democracia con la misma desinstitucionalización de las tres ramas del poder público.

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