Bloqueos en la panamericana

Rosa María Agudelo Ayerbe

Es inconcebible que por cuenta de las pretensiones de los indígenas del Cauca se encuentren bloqueados Putumayo, Cauca, y Nariño.

Es cierto que las comunidades tienen el derecho a pedir más atención del gobierno, incluso a tratar de influir en las políticas nacionales.

Derechos que tenemos todos los colombianos. Sin embargo, sus inquietudes no pueden convertirse en argumento para dejar sitiados, sin combustible, sin alimentos, ni medicamentos a cerca de 3 y medio millones de personas.

Las problemáticas de los indígenas del Cauca no son distintas y mayores a las que padecen cerca de 15 millones de compatriotas que viven en la pobreza y que son tan colombianos como todos los que hemos nacido aquí, sin importar si hace 527 años nuestros ancestros pisaban o no estas tierras. ¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando esta “deuda ancestral”? Exhaustivas ya eran las exigencias cuando se limitaban a hablar de tierras y de sus condiciones sociales; desbordadas quedaron cuando ahora pretenden “negociar” con el gobierno temas como el fracking o las reformas a la JEP.

No soy amiga de las acciones de hecho ni del uso de la fuerza, pero me parece inconcebible que un grupo de menos de mil personas, con barricadas de piedra, ponga en jaque a todo el sur occidente colombiano por cuenta además del mal uso de los derechos humanos.

Agua, maquinaria pesada y gases lacrimógenos son tres elementos que pueden usarse, sin causarle una lesión enorme a nadie, para garantizarnos al resto de los mortales nuestros derechos “presentes” a la movilidad, al trabajo, a la comida, al combustible e incluso al disfrute.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar