Cali, mayo 30 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
Los implantes cocleares están diseñados para las personas que padecen de hipoacusia neurosensorial de severa a profunda.
Con este tipo de pérdida auditiva, las células ciliadas del oído interno están dañadas y no pueden captar los sonidos debidamente.
Un implante coclear evita estas células ciliadas dañadas y envía señales eléctricas al cerebro, donde se interpretan como sonido.
Un sistema de implante coclear consta de dos componentes principales. El procesador de audio externo que capta los sonidos y los envía al implante, el cual se coloca bajo la piel detrás de la oreja.
Según las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 una de cada diez personas padecerá algún grado de discapacidad auditiva.
En la actualidad, existen alrededor de 466 millones de personas que sufren sordera moderada o severa y se estima que en 2030 la cifra llegará a 630 millones y en 2050 casi 900 millones, según la OMS.
“Cuando era bebé, Yuliam percibía los sonidos. Juiciosamente lo llevaba a los controles de crecimiento y desarrollo cada mes, y nunca me mandaron a tomarle exámenes auditivos. En su fiesta de los dos años de edad, tuve la gran certeza: mi hijo era sordo”.
Así relata Melissa Díaz, su historia como madre de Yuliam, campeón nacional en paranatación, quien sufre de hipoacusia neurosensorial severa o en otras palabras: es sordo.
A pesar de esta discapacidad, Yuliam, a punto de cumplir los 17 años de edad, se prepara para representar a Colombia en los juegos Deaflympcs 2021 en Brasil, entrena todos los días en una nueva realidad denominada pandemia, con todo y su pérdida auditiva.
Y si bien no puede escuchar de manera natural, desde los ocho años de edad cuenta con una especie de “oído biónico”, un implante coclear, que se coloca en las salas de cirugía en Colombia desde hace más de 25 años y que permite que Yuliam pueda escuchar y llevar una vida normal desde hace más de 13 años.
Jonathan Bareño, audiólogo y experto clínico de MED-EL, considera que gracias a la tecnología, una persona con discapacidad auditiva puede estudiar, ir a un concierto (antes de la pandemia, claro), escuchar música y hasta nadar, como sucede con Yuliam.
“Un implante es hoy un dispositivo súper equipado, hecho para durar y suplir esa necesidad, así como brindar la estimulación auditiva y estando a la vanguardia de lo que la vida hoy demanda”, comenta Bareño.
Julián toca el piano desde los cinco años de edad y fue implantado a los ocho meses por sordera bilateral profunda.
Recibió, como todos los pacientes que resultan aptos para usar implante coclear, una serie de rehabilitaciones para poder comunicarse mejor.
Hoy lleva una vida normal e incluso ahora se dedica también al badmington, un deporte parecido al tenis que se practica en una pista más pequeña.
“Julián fue un hijo deseado. Cuando nació pesaba menos de 2.500 gramos. A los seis meses empecé a notar que no reaccionaba a los ruidos: mi niño no oía”, relata Lina, quien cuando le ratificaron a los ocho meses de edad que su hijo no escuchaba, sintió que el mundo se le vino encima.
“Fue muy duro y nos costó mucho aceptarlo”, confiesa.
Recibir un implante coclear es una gran decisión. El implante estará con la persona que lo recibe, por muchos años, por lo que es importante pensar en el resultado que proporcionará no solo ahora, sino en el futuro.
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