Cali, junio 14 de 2026. Actualizado: viernes, junio 12, 2026 23:56
Por: Marcela Onzaga Franco
Psicóloga Especialista en Docencia Universitaria
Educadora sexual
Marcelaonzagafk@hotmail.com
“Solo hay dos maneras de vivir tu vida. Una es como si nada fuera un milagro. El otro es como si todo fuera un milagro” Alberth Einstein
Después de tantos días de aislamiento, en los que el encierro se vuelve más tedioso y desesperante, podría decir que ante esto, lo más probable sería renegar, maldecir y lanzar una serie de quejas, ya sean con Dios, el universo, el virus o con la vida misma.
Pero es en los momentos difíciles cuando considero que mayor gratitud se debe implementar, ya que dar gracias es como si transformara el panorama; este permite enfocarse en aquello con lo que se cuenta o tiene y no en lo inexistente, confortando el alma, generando esperanza y despertando conciencia.
Si bien es cierto que desde muy temprana edad los adultos enseñan a las niñas y niños a dar las gracias, ya sea porque le dieron alimentos, un regalo o por un cumplido. En ocasiones siento que falta la explicación de fondo del porqué de la importancia de esta palabra, y no diciéndola de manera mecánica, repetitiva o como un mero protocolo.
De igual manera podemos influir desde la conciencia y la importancia de ésta, puesto que la gratitud muestra la compasión que se puede tener con uno mismo y el universo.
La palabra gratitud es utilizada con gran frecuencia en la cultura colombiana. En una oportunidad tuve un encuentro con una persona de otra nacionalidad y me preguntó por qué en nuestro país dámos tanto las gracias, no lo había pensado de esa forma hasta ese momento, es como si, de manera mecánica, lo repitiéramos sin trascender esta palabra.
Así pues, en conversaciones se puede decir “gracias” unas 10 o más veces; esa gratitud está adherida a nuestro léxico y si bien es importante pasarla por la palabra, creo que es más relevante sentirla de corazón, eso se siente desde la humildad y amor que se da o recibe.
Si usted siente que debe dar las gracias a alguien, dáselas; estas se pueden mostrar desde una palabra hasta un acto inesperado de amor como símbolo de gratitud, el cual es una opción porque en muchos casos personas teniéndolo todo como: Salud, amor, casa, carro y beca, se pueden sentir miserables, no merecedores o desagradecidos.
Existen personas que hacen del infierno un paraíso o los que de manera contraria construyen del cielo un infierno, pero es ahí donde debemos situarnos para identificar qué tan agradecidos estamos con la vida que hemos construido, ya sea con sus aciertos o desaciertos.
La gratitud no sólo se extiende hacia alguien o alguna situación, sino hacia sí mismo. ¿De qué sirve ser agradecido o compasivo con los demás si no se implementa consigo mismo? Una opción para ello podría ser iniciando una lista en la que exprese gratitud por cuidarse, por no juzgarse o los motivos personales que tiene para hacerlo.
Recuerda que en tiempos difíciles la gratitud también debe ser implementada, ya que: “A veces se gana y a veces se aprende”, quizás ha escuchado esta frase de la siguiente manera: “a veces se gana y otras se pierde”, quise citarla de otra forma porque pienso que todo es con los ojos con los que mires las situaciones o experiencias vividas.
La gratitud debe darse sin importar el momento, claramente es más fácil dar gracias cuando se está bien, que en momentos difíciles; puesto que se podría concebir como locura el pensar que es algo positivo agradecer por una enfermedad o tragedia.
He escuchado que la gratitud en pacientes que han dado positivo para Covid-19 les genera esperanza y más cuando pueden contar con el apoyo, amor y acompañamiento emocional de familiares, amigos y parejas.
Por otra parte, está como se agradece cuando se cuenta con la incondicionalidad y afecto de aquellos que, en medio del dolor por la pérdida de un ser querido o el motivo de dolor que sea, están para apoyar.

Querido lector, te motivo a dar las gracias, hacer de esta un mantra y una palabra con poder para tu día a día e implementarla, aún más, en esos días grises que parecen no tener un final feliz.
Lo expreso porque a mí me ha funcionado cuando despierto, quizás, con tristeza y melancolía, inicio diciendo: “Gracias Dios por un día más de vida, por mi familia…”, y empiezo a mencionar todo por lo cual estoy agradecida, y es como si esto me hiciera reconocer que tengo muchos motivos para estar bien.
Esa gratitud no solo debe ser por grandes logros u objetos, las simplicidades también son importantes y cobran valor, de eso nos hemos dado cuenta con mayor conciencia en estos tiempos de aislamiento social, como lo son el agua, la salud y la enfermedad, que hace que se aprecie la vida y se tenga la ilusión después de salir de un estado crítico de salud para vivir más intensamente.
Asimismo, la gratitud por la familia, un día soleado, un día lluvioso, comer un helado, disfrutar de un río, tomar un café, etc. Finalizo este artículo con una estrofa de la canción “Gracias a la vida”, interpretada por Mercedes Sosa.
“Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado la risa y me ha dado el llanto
así yo distingo dicha de quebranto
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos que es mi propio canto.”
Te motivo para que hagas tu propia composición de gratitud.
Fin de los artículos
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