Cali, mayo 30 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
Edwin Fernando Agudelo Álvarez, nacido en El Águila (Valle) el 20 de septiembre de 1979, ya de adulto descubrió su verdadera vocación de ser narrador de historias infantiles, derivada de su relación paternal con su pequeño hijo de cinco años que le hizo sacar ese “niño” que todo ser humano lleva interiormente por siempre.
Quién iba a pensar que después de muchos años de estar inmerso entre motores, grasa, pinturas y latonería automotriz, hiciera un alto en el camino para aprender de su hijo la percepción de la belleza de la naturaleza y la fantasía de las metáforas literarias. Un día decidió producir títeres, juegos infantiles, material didáctico y, sobre todo, cumplir con su tercera misión de publicar un libro.

Eso lo decidió en los días en que irrumpió la pandemia en nuestro país. Fue en los meses del confinamiento obligatorio cuando las musas lo motivaron a relevar los tornillos y las pinturas con que remodelaba vehículos, por madera, cartón y acuarelas.
Es la decisión más importante de su vida, crear su libro y lanzarlo el próximo 4 de diciembre de 2021, a las 3 pm desde el auditorio del Colegio INEM Jorge Isaacs, carrera 5 con calle 62 barrio Calima. Al referirse a su creación abandona las palabras técnicas relacionadas con la mecánica y pintura de carrocerías.
Este aguileño en su infancia, después de cumplir con sus deberes escolares que le asignaban sus maestros de la escuela Simón Bolívar, en las tardes compartía con sus amiguitos los juegos tradicionales y, otras veces, optaba por ir a leer en la biblioteca municipal. De adolescente viajó con su familia a Bogotá, donde terminó por ciclos su bachillerato en el Colegio Santiago de Compostela.
En el SENA de Bogotá continuó estudios de técnico automotriz, vinculándose luego a trabajar en importantes ensambladoras. Llegó a nuestra ciudad de Cali y se radicó en el barrio San Bosco donde instaló su propio taller de pintura automotriz. El ver en las tardes esas bandadas de estudiantes que terminaban sus clases en el colegio Santa Librada y al pintarles sus carros a profesores, hizo que mantuviese fija su atención en las cosas de la educación, del arte y la literatura.

El salir a caminar con su hijo a la loma de la cruz, por la calle quinta y en los parques cercanos, lo mantuvieron en permanente comunicación con los árboles, los pájaros y la naturaleza. Asistir también a la Biblioteca Departamental a compartir lecturas con su niño, lo regresó a los días de la infancia y le permitió revivir la experiencia de la fantasía e internarse en el mundo del dibujo, la poesía, las canciones, las fábulas y los colores.
Generalmente las fábulas cautivan a los niños porque los animales tienen sus historias, propia gracia, voces y movimientos. Los niños conversan y juegan con sus mascotas como si lo hicieran con los demás niños y estas les responden como tratándose de una reunión de mascotas. Sin embargo, son pocas las personas que les hablan a los árboles, menos que esperen escucharlos, porque ven sus raíces fijas y silenciosas en un punto determinado. De ahí lo innovador de “Ramita, un árbol de verdad”, la historia que presenta Edwin Agudelo: “Es la historia de la vida de una planta desde su nacimiento y creación, hasta convertirse en un gran árbol y recibir el trono como Rey Maderal. Situaciones, aventuras, ocurrencias y demás, como las que un humano suele pasar, con un poco de psicología. Son consejos que a muchos van a agradar. Ramita, contiene fantasía, comedia, miedo, entusiasmo, nostalgia y motivación para un mundo mejor. Quiero aportar un poco de conocimiento, utilizando nombres de flores, animales y situaciones de la realidad. Para esta historia imaginé qué piensan las plantas, los árboles y la naturaleza en general. Cuento la historia desde la perspectiva de ella, de lo que sucede en el mundo a causa de nosotros los humanos, de nuestro trabajo en esta tierra”.
Similar a la fábula del Rey León, las historias del grupo de árboles tienen su propio Rey Maderal. Cada historia se guía con fines didácticos y pacifistas. La historia narrada por Edwin Agudelo innova una manera de motivar el aprendizaje de las ciencias naturales. “Entre sus tantas ocupaciones, el Rey Maderal, saca tiempo para conversar con Ramita. Le pregunta: ¿por qué sueltas tus hojas? ¿Me lo puedes contar? Ramita responde: -Sé que mis hojas no querían soltar, pero ahora con el cansancio en este verano, por el trabajo de buscar agua con mis raíces, esto me ha dejado muy agotado. Comprendí que a las hojas secas que llevo, les llegó la hora de soltar. Esto me deja renovado y, mírame en la parte de arriba, hojas nuevas han empezado. Las hojas secas tenían experiencias de lo que he vivido, pero ya no las necesito, es mejor dejarlas ir. Igual los recuerdos quedarán en mí, estos me harán reír y los difíciles me enseñarán a vivir. Después de esa gran conversa que tuvo con el Rey Maderal, Ramita se siente mejor. Siempre hay alguien en la vida que nos cuida y nos alertan de no dejarnos engañar”.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: