El pasado 16 de marzo, en medio de un llamado a las comunidades indígenas a mantenerse en minga permanente para ganar en primera vuelta, el senador vallecaucano Alexander López lanzó una advertencia que hoy cobra sentido:
“…el 31 de mayo tenemos que ganar en primera vuelta, sí o sí. No podemos ir a segunda vuelta porque sabemos que en segunda vuelta nos van a joder”, dijo López.
La frase, que en su momento sonó a arenga política, hoy parece encontrar respaldo en los datos.
Las dos más recientes encuestas de intención de voto conocidas en Colombia —una realizada por Atlas Intel para la revista Semana y otra por Guarumo para El Tiempo— coinciden en un punto: Iván Cepeda lidera la intención de voto para la primera vuelta, pero no alcanza ni se acerca al 50% más uno que necesita para ganar.
En la medición de Atlas Intel, Cepeda marca 37,4%, seguido por Abelardo de la Espriella con 29,4% y Paloma Valencia con 20,9%.

En la encuesta de Guarumo, el panorama es similar: Cepeda registra 38%, De la Espriella 23,9% y Valencia 22,8%.

Hasta ahí, nada distinto a lo que ya se venía viendo.
El problema para el candidato de la izquierda aparece cuando se simulan los escenarios de segunda vuelta:
Según Atlas Intel, si la contienda fuera entre Cepeda y De la Espriella, el candidato del petrismo obtendría 42% y perdería frente al abogado opositor, que alcanzaría 47,8%.
Si la rival fuera Paloma Valencia, la diferencia sería mayor: Cepeda tendría 40,6% y Valencia 49,1%.
Incluso hay un dato que llama la atención. En un escenario con Sergio Fajardo —quien según las mismas encuestas tiene muy pocas posibilidades de pasar a segunda vuelta—, el exgobernador de Antioquia también derrotaría al senador del Pacto Histórico, con 39,8% frente a 37,9%.
En la encuesta de Guarumo, el panorama se repite, aunque con matices.
Frente a De la Espriella, Cepeda aparece en un empate casi exacto: 40,6% contra 40,4%, respectivamente.
Pero frente a Paloma Valencia vuelve a quedar en desventaja: 40,1% contra 44,6%.
Es decir, en ambos estudios, Cepeda no logra imponerse en ninguno de los escenarios de segunda vuelta.
Los análisis que surgen a partir de estos resultados apuntan a un mismo fenómeno: el temor que genera su candidatura —por ser visto como un candidato de izquierda radical— se activa en segunda vuelta y termina beneficiando a quien sea su contendor.
En otras palabras, el voto de quienes apoyan otras candidaturas, sumado al de quienes temen un eventual gobierno de Cepeda, tendería a agruparse en su contra.
Eso explicaría por qué, más allá de liderar en primera vuelta, el panorama del candidato del Pacto se complica cuando la elección se reduce a dos nombres, y también ayuda a entender el mensaje de Alexander López…
Porque si las encuestas reflejan correctamente el comportamiento del electorado, la insistencia del petrismo en ganar en primera vuelta no es casual, es estratégica.
El problema es que esas mismas encuestas muestran que Cepeda está lejos de lograrlo. Por ahora, esa es la fotografía.
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