Cali, febrero 16 de 2026. Actualizado: sábado, febrero 14, 2026 19:29
Cali no puede dejar sin resolver el tema de la estatua de Sebastián de Belalcázar, pues corre el riesgo de que se convierta en caballito de batalla de quienes quieren sacarle provecho al tema en pleno año electoral, sin que les importe atizar la división que tanto afecta a la ciudad.
Si se maneja bien, la polémica suscitada por el derribamiento del monumento al conquistador español puede convertirse en una oportunidad de reconciliación y unión. Cali necesita tener una visión compartida de su historia, de la cual hace parte Belalcázar, así como otros actores que representan la diversidad étnica y cultural de la ciudad.
En ese sentido, la estatura de Sebastián de Belalcázar debe regresar al mirador en el que siempre estuvo, pero como parte de un proceso de construcción de identidad compartida, en el que también se erijan en el mismo lugar monumentos a los indígenas y también a los afrodescendientes, como un reconocimiento al encuentro de culturas que dio origen a la ciudad que hoy tenemos.
Este problema no se va a resolver solo ni tampoco se podrá superar si las propuestas se hacen desde los sesgos ideológicos. Los caleños tienen que ser capaces de construir colectivamente o, de lo contrario, en la ciudad se seguirán validando argumentos raciales y sociales para generar división, algo que no tiene razón de ser.
A este tema no se le puede echar tierra. La dirigencia local, con la Alcaldía a la cabeza, debe liderar este proceso cuanto antes, para evitar que la estatua de Belalcázar siga siendo un factor de confrontación. Es hora de convertir el mirador donde estaba el conquistador en un espacio de encuentro y reconciliación.
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