Cali, abril 29 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 29, 2026 20:10
Esta semana el comité nacional del paro hizo un anuncio que genera gran preocupación: para el jueves 3 de marzo, diez días antes de las elecciones legislativas y las consultas presidenciales, fue convocada una nueva jornada de protestas. Resulta increíble que después del gran daño que se le ocasionó al país con el paro que inició el 28 de abril y que se extendió por casi tres meses, aún haya sectores de la sociedad colombiana que insistan en llamar a actividades que fácilmente pueden salirse de control, más si se realizan a escasos días de un proceso electoral, cuando el ambiente estará agitado por la política.
Por lo anterior, resulta inevitable preguntar si esta convocatoria a marchar ad portas de las votaciones tiene más un propósito electoral que de protesta, pues las posiciones de ciertos sectores dejan la percepción de que hay una estrategia en curso encaminada a exacerbar la indignación ciudadana para que los mismos que magnifican lo que está mal y minimizan lo que está bien lo capitalicen en las urnas.
Colombia ha avanzado en la recuperación de los nefastos efectos de la pandemia y el paro, que causaron gran afectación a la economía y, por lo tanto, a la calidad de vida de todos, y al convocar un paro precisamente ahora se revive el temor a que regresen los bloqueos, los saqueos, el vandalismo y la destrucción que el año pasado estuvieron ligadas a las protestas.
En una economía que se está recuperando, un sólo día de cierre es dañino, y ni qué decir de lo devastador que puede llegar a ser si otra vez el paro se sale de control.
Un nuevo paro sólo servirá a los intereses de una minoría y causará gran afectación para todo el país, porque estimulará la polarización y la desconfianza. Ojalá quienes lo convocan midan las consecuencias y recapaciten.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: