Cali, abril 30 de 2026. Actualizado: jueves, abril 30, 2026 16:32
Este fin de semana se realizarán las elecciones presidenciales en Nicaragua, proceso considerado una farsa debido a las jugadas hechas por Daniel Ortega para asegurar su quinto periodo.
Ortega, convertido hoy en un sátrapa que encarceló a siete de los candidatos presidenciales que competirían con él en las elecciones, entre ellos Cristina Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro y quien lideraba las encuestas, se mostró en su momento como el salvador de Nicaragua, pero cuando llegó al poder modificó las leyes a su medida, levantó los límites a la reelección y acaparó el control político y económico de un país que hoy es una dictadura en la que no se respetan los derechos de todo aquel que discrepe del exguerrillero sandinista.
Lo que hizo Daniel Ortega en Nicaragua es una vieja fórmula repetida por sus pares ideológicos en otros países de la región, siendo Venezuela el más grave de los casos, pues Hugo Chávez se ganó el respaldo de los venezolanos alentando el odio de clases y mostrándose como el defensor de los más necesitados, para después, ya en el poder, adoptar medidas que sólo sirvieron para profundizar la pobreza y convertir a esa próspera nación en un estado fallido.
Colombia, que está en plena campaña política, debe cuidarse de quienes como Ortega y Chávez lanzan propuestas populistas irrealizables y amenazan al aparato productivo nacional, que es el que genera empleo, pues probado está que esa fórmula en la que el Estado regala todo en un país en el que nadie produce no funciona ni funcionará jamás.
Sí se puede aprender de experiencias ajenas, Colombia puede aprender de Nicaragua y Venezuela para no caer en las manos de un Ortega o un Chávez que acabe con nuestro país.
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