Cali, mayo 25 de 2026. Actualizado: lunes, mayo 25, 2026 18:12
Es preocupante pensar que los guerrilleros rasos de las Farc se enlisten en el ELN.
En los últimos tres meses el ELN ha incrementado notablemente sus acciones terroristas; este periodo de aumento de actividad coincide con el cese al fuego bilateral de las Farc y con denuncias que dicen que muchas acciones atribuidas a la primera guerrilla habrían sido cometidas por miembros de la segunda, que simplemente han cambiado de insignia para perpetrar acciones ilegales sin afectar las negociaciones de La Habana.
Esta situación lleva a plantear un interrogante que debe ser resuelto antes de que se firme el acuerdo final del proceso de paz: ¿Qué medidas se están tomando para evitar que, tras la firma de un acuerdo de paz con las Farc, las tropas rasas decidan continuar en el monte y se enlisten en el ELN, se unan a las bacrim o se conviertan en delincuencia común?
El gran reto del proceso de paz es precisamente ese, evitar que los combatientes sigan delinquiendo; si las negociaciones se limitan a resolver la situación legal y política de los cabecillas, muy poco se avanzará hacia una paz de verdad.
El Gobierno, la guerrilla y la sociedad colombiana deben tener claro que si los guerrilleros no son incorporados a la vida civil, con oportunidades, las probabilidades de que decidan continuar en el mundo del delito son muy altas.
Mucho se ha hablado a lo largo de estos tres años de negociaciones de la necesidad de garantías de no repetición, y esas garantías no son más que mecanismos que atraigan a los guerrilleros a la vida civil y legal y los retenga en ella.
Si después de firmado el acuerdo de paz, solo se desmovilizan los del secretariado y los combatientes cambian el brazalete de las Farc por el del ELN, todo este esfuerzo se habrá perdido.
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