Cali, junio 22 de 2026. Actualizado: lunes, junio 22, 2026 19:58
Pasada la segunda vuelta presidencial, los colombianos pueden sentirse tranquilos, pero también orgullosos, pues una vez más, el país demostró que cuenta con un sistema electoral sólido, transparente, confiable y ampliamente respaldado por las instituciones nacionales y por los organismos internacionales que acompañaron el proceso.
En medio de una campaña marcada por la polarización y por intentos de sembrar dudas sobre la transparencia electoral, la jornada volvió a demostrar que la democracia colombiana funciona.
Los ciudadanos acudieron a las urnas, los votos fueron contados, los resultados se conocieron con rapidez y los mecanismos de control operaron con normalidad.
La Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos destacó precisamente el trabajo realizado por las autoridades electorales, la participación de los ciudadanos y las garantías ofrecidas durante todo el proceso.
Sus observadores estuvieron presentes en miles de mesas de votación y verificaron el cumplimiento de los procedimientos establecidos.
No se trata de una opinión aislada. A lo largo del proceso participaron testigos electorales de las campañas, observadores nacionales e internacionales, organizaciones de la sociedad civil y diferentes organismos de control.
Todos tuvieron acceso a los mecanismos de verificación previstos por la ley.
Por eso no existe espacio para teorías sin sustento ni para acusaciones carentes de pruebas.
Lo ocurrido en las urnas refleja la voluntad de los ciudadanos y debe ser respetado.
Resulta especialmente preocupante que, desde los más altos niveles del poder, se haya intentado sembrar desconfianza sobre un sistema que fue exactamente el mismo que permitió la elección del presidente Gustavo Petro en 2022.
Ese resultado fue reconocido y respetado por todos los sectores políticos. Lo mínimo que corresponde ahora es actuar con la misma responsabilidad democrática.
Defender el sistema electoral es defender la democracia, también es defender el trabajo de cientos de miles de colombianos que participaron como jurados de votación, funcionarios electorales, testigos y observadores.
Ojalá esta experiencia sirva además para seguir aumentando la participación ciudadana.
Si algo quedó demostrado es que los colombianos pueden acudir a las urnas con la tranquilidad de que su voto cuenta y de que los resultados reflejan fielmente la decisión tomada por la mayoría.
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