Sitios emblemáticos de Cali que ya no existen

Hernando Giraldo Duque

Ha sido un privilegio contar con una buena cocina para los caleños, el excelente dulce vallecaucano y los mejores sitios para escuchar música y bailar.

En la década de los setenta hasta muy entrados los años ochenta, existía en el barrio de la loma un sitio llamado “María Cochina”, ella vendía tamales, fritanga y rellenas, a los tamales vallunos los surtían con mucha carne de cerdo y pollo, y zanahoria, era toda una exquisitez comer allí.

En la 16 con 20, cerca a la “Mazorca”, existía el restaurante “Aurora”, donde se vendía la mejor lengua a la criolla y otros platos a la carta. En la Carrera 15 con 21 se tomaba el “caldo peligroso”, era la sustancia de huesos de pollo, el colastro que dejaban los pasteles de carne, la rellena y otros ingredientes riquísimos.

En la Calle 11 con 10 existió el restaurante “Caribe”, con una carta de platos criollos espléndida, y en el parque de Santa Rosa el restaurante “Santa Rosa”, muy elegante. En los 90 cerca a la cárcel de Villa Hermosa existió el hostelito, era una casa grande se saboreaba la comida criolla.

Luego vinieron el restaurante “El Despiste”, con una costumbre, siempre que se salía de bailar, acudíamos allí, nos tomábamos un vaso con leche y un maduro.

No podía faltar en navidad el desamargado, el manjar blanco y la natilla, los vecinos compartíamos estas viandas navideñas.

Para escuchar música de cuerda en la 15 existía el bar “Aquí es Miguel”, que luego pasó al peñón. Quién no se acuerda de “La Bamba”. En el centro, por la octava, estaba el bar “Recordar es vivir” al frente del “Éxtasis”, bueno “El séptimo cielo”. ¡Que tiempos aquellos!

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