Reactivación económica

José David Solís Noguera

Este tiempo de asilamiento preventivo tiene a la economía de los colombianos viviendo con respirador artificial y a punto de quedarse sin oxígeno, teniendo en la falta de generación de ingresos estables al principal enemigo del hogar. Aunque de a poco el regreso a una nueva normalidad se asoma por esa ventana de la esperanza, las cicatrices de estas semanas de cuarentena están dejando una huella social y económica irreparable.

Esta última semana donde las puertas de este duro confinamiento obligatorio empezaron a abrirse, el funcionamiento de ciertos sectores económicos ha jugado a dos caras: por un lado, les ha dado vida a los diversos gremios de la producción y, por otro lado, disparó las cifras de contagios.

En Cali, un gran número de personas que dependen de lo que hacen en el día para cubrir gastos como alimentación, pasajes, arriendo, servicios, deudas y préstamos en modalidad de ´gota a gota´ han empezado a salir a la venta en calle sin ninguna regulación y en muchos casos sin la indumentaria de bioseguridad necesaria para proteger la vida propia y la de los demás. La vida económica de la ciudad desde la mirada de la supervivencia de la gente y la vida humana desde la protección del ser están en un tire y afloje que tiene a nuestros gobernantes diseñando acciones desesperadas y a la gente viviendo como si el virus ya no estuviera con nosotros.

Esta fase dos de lo que el Gobierno Nacional ha denominado como cuarentena inteligente, con equilibrio entre aislamiento y recuperación económica, tiene al país en una incertidumbre respecto al comportamiento de la pandemia. Es claro y urgente que se reabra la economía, pero también es necesario que no nos relajemos en las medidas de distanciamiento físico.

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