María Sol Navia

Llegó la hora de la esperanza

María Sol Navia V.

Después de los cuatro desastrosos años que ha vivido el país, esperamos que finalmente vuelva la esperanza, la confianza y empiece el camino de reconstruir el país.

No es posible en este espacio enumerar las consecuencias negativas que estamos viviendo como resultado de las erróneas políticas, cargadas de odio y persecuciones a determinados sectores de la sociedad como los empresarios y en general a todo lo que sea sector privado, las fuerzas militares, los inversionistas, los antioqueños y sectores productores vallecaucanos.

El desbarajuste fiscal, con una deuda pública en estado critico del 64% del PIB, el nivel mas alto desde la pandemia, lo que amenaza la estabilidad económica del país, además a un costo de 15% uno de los mayores de la región y por tanto un altísimo pago de intereses; la inseguridad, la violencia, las masacres, los policías y soldados asesinados, todo como consecuencia de liberar delincuentes violadores de todas las normas y derechos humanos, por una falsa paz que no solo no existe sino que no es lograble en el contexto de degradación a que han llegado los grupos criminales que sostienen guerras inútiles y permanentes en el tiempo, donde se ha naturalizado la violencia y como dice Eduardo Pizarro, citando a Hanna Arent, se ha banalizado el mal.

Estos grupos criminales ya no tienen referentes políticos sino exclusivamente la codicia por las rentas ilegales de todo tipo de delitos, y por tanto no es posibles darles ese barniz político, como quieren hacer creer, incluido el presidente y su candidato, para justifica la inoperancia frente al crimen, la liberación de los peores criminales y unos falsos procesos de negociación que no tienen fin distinto a cumplir los acuerdos hechos en las cárceles.

Esperamos un trabajo duro de parte del nuevo gobierno que rescate la salud de que gozábamos a partir de la ley 100, cuando logramos pasar de coberturas del 20% al 99,6 en el 2022, antes de la destrucción que anuncio y realizó Petro.

La mejora en la salud que trajo la ley 100 disminuyo la pobreza en 4.78%, según algunas estimaciones y redujo la desigualdad medida por el Gini en 2.54 de acuerdo con el Dane, es decir el retroceso en la salud produjo exactamente lo contrario a lo anunciado por Petro, incrementó la desigualdad.

Lo mismo aplica a la corrupción que desbordó todos los límites con escándalos como el de la UNGRD.

El gobierno habla de menor desempleo, pero interesante estudio de la universidad de Antioquia muestra, comparando con los afiliados al sistema de protección social, como muchos de esos nuevos trabajos no aportan al sistema, es decir, creció la informalidad.

En fin, es inmenso el daño que ha sufrido el país y los retos para el nuevo gobierno del que esperamos un trabajo disciplinado, serio, competente que abra los caminos para recuperar y mejorar nuestro país.

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