El Gran Premio Presidencia de Colombia 2018 se parece a las temporadas 2000 – 2004 de la Fórmula 1: La hegemonía de la Scuderia Ferrari, con sus pilotos Schumacher y Barrichello, fue abrumadora, permitiéndole ganar, de manera anticipada, el campeonato de constructores y el de pilotos.
A diferencia de la noble y valiente competencia que destacados pilotos de la Fórmula 1 hacían a sus formidables pares de los bólidos rojos, entre ellos nuestro Juan Pablo Montoya, en esta carrera presidencial a Marta Lucía Ramírez y a Iván Duque sus contrincantes, y los “simpatizantes” de esos contrincantes les juegan sucio les hacen encerronas y procuran cortarles la línea de carrera.
Pero de nada servirá a los defensores de la paz fariana tanta y tan desesperada marrullería: De esas fétidas nubes negras que siempre se han cernido sobre ese maldito acuerdo están cayendo las inmundicias anticipadas por el No, y todo ese excremento está inundando la pista haciéndola inmanejable para quienes ruedan sobre gomas hechas a base de impunidad, de ilegalidad, de claudicación ante narcoterroristas, así como de absoluto desprecio para con las víctimas de las farc y para con nuestra institucionalidad.
En cambio, las gomas sobre las que rueda la candidatura de Ramírez y de Duque garantizan estabilidad, seguridad y adherencia por cuanto están hechas de respeto por la democracia, de institucionalidad, y de cero tolerancia con impunidad para narcoterroristas… Y pueden maniobrar los otros cuatro chécheres corriendo uno al lado del otro para copar todos los carriles y cerrar el paso al biplaza Duque-Ramírez, pero que alguien les entere que los tienen adelante, y lejos.
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