La elección de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia no surgió de la nada. Por el contrario, fue el resultado de una lectura política que pocos hicieron y que comenzó a manifestarse desde las elecciones presidenciales de 2022.
En aquella ocasión, Rodolfo Hernández, un candidato sin origen en los partidos tradicionales, con un discurso políticamente incorrecto y claramente outsider, logró pasar a la segunda vuelta y dejó por fuera a las maquinarias políticas tradicionales.
La final de 2022 enfrentó a Gustavo Petro y a Rodolfo Hernández. Fue una señal poderosa sobre el cansancio de los colombianos frente a los partidos políticos tradicionales.
De la Espriella entendió ese mensaje. Pero también entendió otro fenómeno que se consolidó durante los cuatro años del gobierno Petro: la desilusión de una parte importante del país con la izquierda.
Así como en 2022 muchos colombianos buscaron una alternativa a los partidos tradicionales y encontraron en Gustavo Petro una opción distinta, en 2026 una mayoría buscó una alternativa al petrismo y la encontró en Abelardo De la Espriella.
El ahora presidente electo construyó una conexión sencilla con los ciudadanos. La figura del Tigre y el saludo de “firmes por la Patria” se convirtieron en símbolos fáciles de identificar y de repetir.
Además, supo interpretar una tendencia que no es exclusivamente colombiana: Volodímir Zelenski en Ucrania, Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos tienen trayectorias muy distintas a las de los políticos tradicionales.
Son figuras con estilos poco convencionales, presencia mediática y discursos que rompen con los moldes clásicos de la política.
De la Espriella entendió que esa tendencia también estaba llegando a Colombia y la encarnó.
La conclusión es clara: Más allá de cómo resulte su gobierno, la elección de Abelardo de la Espriella marca un cambio en la política electoral colombiana, en la forma de hacer campaña y de conectar con los ciudadanos para llegar al poder.
Quienes tienen aspiraciones a alcaldías y gobernaciones para 2027 deben entender que el 21 de junio de 2027 quedó enterrada la forma tradicional de hacer campaña a partir de los partidos tradicionales y de respaldos de jefes políticos, que ya no suman votos sino que transfieren desprestigio.
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