Hoy estará en Cali el Presidente Petro en su rol de “agitador insurrecto” y jefe de debate de su heredero, el comunista Iván Cepeda.
Su presencia es otro evento más de su decisión de sostener su negación de aceptar los resultados de primera vuelta.
El Parque de las Banderas será testigo de otro acto violatorio de nuestra constitución y de manera concreta de un paso más para sostener que los mecanismos de la democracia electoral no son válidos para el caudillo del Pacto Histórico.
Respetar los resultados no es una frase cualquiera, es la consigna enarbolada por toda la sociedad colombiana que, convertida en una respuesta contundente de las fuerza militares y de los organismos de control en los escenarios nacionales y regionales, que, como en el caso de nuestro Departamento, la gobernadora Dilian Francisca, ha notificado que respetar los resultados es la tarea del momento.
Nunca antes en la historia reciente, un presidente que termina su mandato, había desconocido el resultado de las elecciones para elegir su sucesor.
Contrario a lo que muchos creían que sería un ejercicio matizado por el respeto a la ley, se convirtió en un llamamiento a las movilizaciones y un alistamiento de las “primeras líneas”, así como de los ejércitos de los traquetos y del crimen organizado, posicionado en más de 100 municipios y muchos corredores urbanos, para que con las guardias indígenas, bloqueen las entradas y salidas de las ciudades.
Ante esta realidad, la sociedad se ha preparado para que nuestras fuerzas armadas neutralicen y aborten desde el primer momento cualquier asonada o plan terrorista que pretenda obstruir el devenir normal de la política.
El solo hecho de que Abelardo de la Espriella haya ganado la primera vuelta cuando todo el país estaba diseñado por Petro para que eso no pasara y mucho menos que la proyección de los 10.361.499 votos se convierta para la segunda vuelta de este domingo 21 en 14 millones, ha indicado a Cepeda y sus amigos que, exactamente a las 6 de la tarde, cuando ya los resultados determinen que han sido derrotados, todo será puesto en duda, pues tal como lo dijera Cepeda a Juan Roberto Vargas, en la entrevista de ayer en Noticias Caracol, serán materia de demandas, pues Petro, además de descalificar nuestro sistema electoral, tiene una registraduría paralela que se ha encargado de desinformar a los colombianos sobre la legitimidad y la transparencia del sistema electoral que ha liderado el registrador Hernán Penagos.
Fue tan catastrófica la respuesta de Cepeda que muchos amigos míos, expertos entrevistadores, me han graficado la escena de cómo Juan Roberto no cabía en el asiento, le caían gotas de sudor por su cara, decidiendo al final tragarse el sapo y pasar a otro tema. Yo quedé peor.
Ya las cartas están echadas, los gobernadores y alcaldes han hecho su tarea y han asumido que si Petro da la orden de inmovilizar tácticamente a nuestras fuerza militares ellos asumirán, a pedido de las instituciones republicanas la defensa de sus territorios para salir de ese infierno creado por las bodegas petristas.
Este domingo será el golpe definitivo para que Colombia se salve de la liquidación de la democracia y Petro y Cepeda, pasen a la historia como la alianza más temible que haya conspirado contra la estabilidad del país, ya que el voto urbano de las clases medias ha seguido creciendo entre la primera y la segunda vuelta y harán realidad la derrota del petrismo y los ejércitos del narcotráfico.
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