Hay similitud entre biología y economía; por lo que aseguran que Marx quiso dedicar “El Capital” a Darwin. A pesar de que el pensamiento del comunista no es de mi agrado, confieso que coincido en pensar que en la economía hay analogías con los preceptos de la vida: la ley del más fuerte y la sobrevivencia del más apto, son dos ejemplos.
Pero hay un tercer parecido que reconocí a raíz de una pregunta que me hizo un taxista. Contemplaba la calle a través de la ventana cuando me sorprendió: “¿Por qué será que un país como Colombia con tantos recursos naturales y un empuje tan verraco no puede ser mejor… ¡Incluso potencia!?” Descubro los ojos del conductor en el espejo retrovisor y tras reflexionar unos segundos vino a mi mente el concepto biológico de simbiosis, un término que describe la interacción permanente entre dos organismos de diferentes especies.
Ordeno mis ideas para responderle a mi interlocutor.
“No somos potencia porque tenemos un parásito que no nos deja serlo”. Miro nuevamente por la ventana y continúo:
“Los emprendedores de todos los tamaños tienen una relación ineludible y permanente con otro ser… ¡Con el estado! Pero esa interacción que debería ser de mutuo beneficio en el sentido de que los impuestos que pagamos se canalicen hacia infraestructura, educación y sistemas de salud y justicia excelentes; debido a la corrupción no opera. En Colombia tristemente no hay una relación de mutualismo entre estado y población sino una de parasitismo. Y los parásitos lo que hacen es reproducirse exponencialmente y dañar a sus huéspedes, o sea a los seres de los que viven”.
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