Paro

Leonardo Medina Patiño

No marcharé hoy 21 de noviembre, pero coincido parcialmente con algunas reclamaciones. No soy de marchas, ni de usar gorras ni camisetas como uniformado.

Sin embargo, a esta hora en que usted está leyendo esta columna, seguramente el país entero tendrá las calles llenas de jóvenes universitarios, artistas, intelectuales, amigos de la paz, protestando por los incumplimientos que vienen acumulados de años atrás.

La protesta social no debe censurarse, por el contrario, es un síntoma de buena salud de una democracia, donde las ideas reverberen, las voces se levanten y haya una disonancia en el pensamiento para fortalecer el quehacer democrático.

No es con vandalismo que se protesta, ni con daño a los bienes públicos, ni pinchando llantas de carros, ni encapuchándose, así no se gana la batalla del petitum que se exige al Gobierno Nacional, por el contrario, se deslegitima y se deslegaliza.

Pero tampoco es admisible que se allanen casas de artistas, de jóvenes, de opositores civiles que quieren un mejor país.

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