Cuando Francisco Miranda ondeó por primera vez el pabellón colombiano, dejó muy claro que el color predominante tenía que ser el amarillo por el oro y la riqueza de esta tierra, pero nunca se imaginó que está iba a estar concentrada de tal manera en las campañas políticas.
Esta semana me invitaron a dos sedes de campañas presidenciales, en las dos querían hablar de publicidad. Antes de entrar, vi desfilar varios reconocidos periodistas que entraban en oficinas y salían bastante sonrientes. Cuando me invitaron a pasar, me atendieron jóvenes comunicadoras en escritorios improvisados y acompañadas por una tula y un cuaderno como de tienda de barrio. La manera de comprar publicidad sin factura, sin contrato y en efectivo me dejó anonado. “Nos llegaron varios aportes y nos pidieron que esta semana teníamos que mover la opinión como fuera” me decían.
La reunión, en ambos casos, duró 5 minutos, fue precedida por periodistas y asesores que veían como la mágica tula parecía no tener fondo.
Hasta la semana pasada, estos fueron los gastos reportados ante la CNE por las campañas presidenciales:
El candidato con propuestas alejadas del capitalismo se ha gastado la media pendejadita de $6.123.734.899, lealo bien, son más de 6 mil millones de pesos. Eso es mucha plata, y es sólo lo que se reporta.
El profe Fajardo con su nadadito de perro es el segundo que más ha reportado, $2.435.064.780 en una campaña que nunca despegó. Esa platica se perdió.
Fico y Rodolfo están cercanos en su “inversión”, $1.871.210.659 y $1.838.693.737 respectivamente. Pero recuerde, apreciado lector, que esto es sólo lo reportado.
Jhon Milton con $378 millones, Ingrid con $81 millones, Luis Perez con $67 millones y Enrique Gomez con $30 millones, son campañas que están entre lo que yo consideraría normal.
En total $12.826 millones de pesos invertidos en las campañas, engrosan hasta el momento la franja amarilla de nuestra bandera. Y falta la recta final en dónde se invierten el 80% de los recursos.
Ojo que aquí es dónde se pone interesante.
Meta, empresa dueña de Facebook e Instagram, reporta la inversión en publicidad digital de cada una de las cuentas de los candidatos, probablemente algo que ellos no esperaban. Y nosotros tampoco.
Petrosky lleva $393.341.648 en sólo publicidad de redes. Para mi, un absurdo, pero al parecer en las redes está el negocio.
Fajardo, segundo en el reporte oficial anteriormente mencionado, en Meta aparece con una inversión de $175.919.409
Finalmente Fico…
Lector, si está parado, siéntese.
Meta reporta una inversión de la página principal de Federico Gutiérrez por $1.416.589.705. Cifra muy cercana a lo reportado en gastos totales.
Súmele a todas estas cuentas las inversiones no declaradas, las tulas, las inversiones de partidos aliados, de empresarios entusiastas, de personas que creen que uno u otro candidato afectará sus negocios, su estilo de vida.
No sé a ustedes, pero a mi todas esas cifras me dejaron como maluco, con un sinsabor, como con un malestar de asco político pensando en todo el dinero que se invierte en elecciones y que sin duda sería de gran desarrollo en programas de ayuda a los más necesitados o en generación de empleo. Como si el pabellón colombiano tuviera que ser rediseñado y el amarillo fuera mayoría absoluta en época electoral.
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