En 1995 el conocido periodista Gonzalo Gullén publicó este libro como una “antología de la corrupción contemporánea en Colombia.” Se lo dedicó al médico Manuel Elkin Patarroyo (q.e.p.d.), como antónimo de todos los cafres.
Me llamó la atención este título, ante todo, para referirme a personajes que ayer eran de una ideología y hoy son de otra, es decir, de liberales o conservadores se convirtieron al comunismo, hoy izquierda, además del ateísmo.
Y lo llamativo es que, además de analistas de noticieros radiales son docentes de universidades de alto relieve institucional.
Me refiero a Héctor Riveros, Álvaro Forero y Luis Ernesto, se me olvida su apellido, exsecretario de gobierno de Claudia López, quienes todas las mañanas analizan el acontecer político del país en Blu Radio; igual Camila Zuluaga y dos féminas, en la misma emisora pero en programa distinto.
No Hay nada más hermoso, indudablemente, que los seres humanos en el mundo tengamos libertad de opinión, o sea libre expresión, pero, cuando esa libertad se utiliza, sibilina y sesgadamente, crean historias falsas.
Todas las mañanas, de lunes a viernes, sin importarles la peligrosa polarización en la que estamos los colombianos, estos personajes se dedican a despotricar y vilipendiar al abogado Abelardo de la Espriella, por ser de derecha, y lo acusan de que, si llegara a ser presidente, según ellos, “el país viviría la peor de sus épocas.” Bendito sea mi Dios.
Decir eso en un país dónde muchos, muchísimos tienen rabo de paja, incluso en aquellos gobiernos dónde ellos han tenido incidencia burocrática de alto nivel.
Nunca mencionan para nada a Petro o a Iván Cepeda. Para estos docentes hoy analistas de medios, ambos son “caídos del cielo”. Como si el país no estuviera atravesando “su peor época de la historia”.
Una nación tan hermosa como la nuestra, agobiada por el fortalecimiento de las bandas delincuenciales y el decrecimiento de las FF.AA., mandando en muchas regiones mientras los que gobiernan miran para otro lado.
Un país con un déficit fiscal causado por la corrupción galopante y contratación oficial con visos electorales de más de 500 mil personas, más la mayor deuda contraída con organismos multilaterales, impagable por dónde se le mire.
Ese grave problema creado por la izquierda, por su resentimiento contra quienes hacen o crean empresa, con la salud, sin importarles los miles de muertes ocurridas.
Imposición morbosa de impuestos para asfixiar a los empresarios por el hecho de ser ricos, sin importarles el desempleo que causan por cierre de empresa o merma de nóminas.
Acabar con producción de gas, petróleo y carbón por el mismo concepto izquierdista, mientras otros países en manos de comunistas aprovechan esos recursos de la naturaleza para brindar bienestar y desarrollo. Y Muchas cosas que por espacio no puedo relacionar en estas notas.
Quieren hacernos creer que Iván Cépeda vendrá a salvarnos de todo eso. Lazarillos de la opinión, déjense de cuentos. No nos convencen.
Cepeda es un hombre formado en la tenebrosa “cortina de hierro”, mucho más radical que Petro, más castrista, más chavista, más leninista, más maoísta. Junten todas esas vertientes y tendremos una bomba de tiempo.
¡Porque esos analistas de noticieros, como los que menciono aquí, no hablan de eso.! Porque pretenden vendernos un país de miel cuando lo que viviríamos sería una nación de hiel por todos lados
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