Pacificación vial

José David Solís Noguera

La imprudencia, la falta de sentido común y el irrespeto a las normas de tránsito de los conductores en las vías de Cali son algunas de las acciones que llevaron a la Alcaldía, a través de la Secretaría de Movilidad, a tomar medidas para regular y encauzar la circulación de vehículos a partir de la instalación de taches, conos y señalizadores que hoy por hoy – tristemente – en algunos lugares de la ciudad han sido vandalizados, dañados y robados. Esta propuesta de diseño vial que se viene implementado desde el año 2017, no sólo ha resultado clave para reducir riesgos y favorecer la seguridad vial de toda la ciudadanía, sino que ha terminado siendo importante para preservar la vida de conductores y peatones.

Aunque cebras pintadas en zonas conflictivas en movilidad, isletas, tachas y delineadores tubulares son elementos que permiten avanzar hacia la pacificación del tráfico, no podemos evadir la responsabilidad que tenemos en ser aliados del bienestar y progreso de la ciudad. Nuestras acciones hablan sobre nosotros tanto como nosotros sobre ellas, y por eso debemos construir ciudad vial desde la premisa que mantener distancia, obedecer señales, respetar prelación y cruzar con precaución son comportamientos de seguridad que previenen y controlan la siniestralidad y mortalidad vial.

 En Colombia, en accidentes de tránsito cada 76 minutos fallece una persona y cada 12 minutos resulta lesionado un conductor, y por eso no me cabe en la cabeza escuchar a personas que cuestionan este tipo de estrategias viales, argumentando que lo único que hacen esos taches y conos es dañar los vehículos. Primero está la vida que un carro.

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