Rodrigo Fernández Chois

Oxímoros políticos

Rodrigo F. Chois

Cuando alguien dice “subir para arriba“, nos reímos y lo corregimos. Esta graciosa expresión se llama pleonasmo, una redundancia porque ambas palabras significan lo mismo.

Lo contrario sería el oxímoro, un par de palabras que reúne dos ideas opuestas como “silencio atronador” o “dulce amargura“.

Nuestro acontecer político ha convertido en sendos oxímoros dos expresiones ilustres: “voluntad política” y “políticamente correcto”.

El primero:voluntad política“. Todos conocen obras no realizadas porque “faltó voluntad política“.

Pero si algo ha existido es voluntad política de no hacer a menos que sea para privilegiar intereses. En pocas palabras: no ha faltado voluntad política sino que ha sobrado política y carecido voluntad.

El segundo oxímoro es el “políticamente correcto“. Esta expresión terminó convirtiéndose en sinónimo de hacer lo conveniente para no incomodar a nadie y respetar las “reglas no escritas” del establecimiento.

Pero ¿qué ocurre cuando un presidente escoge una ministra por mérito y no por padrinos? ¿O cuando rompe un protocolo de invitados porque considera que no representan los principios de su gobierno? Muchos entonces dicen que eso no es políticamente correcto.

Pero me complace que esa sea la intención: demostrar que gobernar no tiene por qué someterse a las viejas y tradicionales formas de hacer política.

Abelardo de la Espriella llega a la Presidencia prometiendo cambiar la manera de hacer política. Es pronto para saber si lo logrará; sin embargo, sus primeras decisiones ya nos invitan a revisar el significado de estas dos expresiones.

Ojalá algún día la palabra política deje de ser motivo de desconfianza y vuelva a significar lo que siempre y nunca debió dejar de ser: servicio al ciudadano.

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